Fiestas, cristales y hospitales (Parte 2)
11:00 AM - 2:00 PM
Mis amigos venían de rato en rato, más preocupados cada segundo que se les pasaba el ciego. Estuve a punto de irme 2 veces, me parecía excesivo estar allí con un suero clavado: No me dolía tanto ni me sentía mal. No podía mover el dedo corazón del pie, pero no me parecía tan grave.
2:00 PM
Cuando por fin me miró el médico, se confirmaron los rumores: Me iban a operar para abrir la herida y buscar el Tendón Perdido. En teoría poca cosa.
2:30 PM
Una enfermera me dijo que me va a hacer un electrocardiograma, para ver si me funcionaba bien el corazón. Consiste en ponerte un montón de ventosas en el pecho y conectarla a una máquina que hace ruiditos graciosos. Nada a resaltar, solo que hizo falta afeitarme parte de la pelambrera del pecho para que se adhirieran las ventosas.
No, aún no soy metrosexual.
4:00 PM
Cuando creía que una radiografía de torax, un electro y que me estuvieran mirando la temperatura corporal y la presión arterial cada 20 minutos era para acojonarte antes de entrar al quirófano, me viene otra enfermera pidiendo una firmita.
Yo: ¿Que dice este papel?
Enfermera: Nada, es otra parte de la rutina pre-operatoria, tienes que firmarlo para pasar a quirófano.
El papel decía que si por lo que fuese algo salía mal en la operación y me lesionaba de forma no esperada, me quedaba incapacitado o fallecía los médicos no tenían la culpa: Conozco los riesgos de la operación y mi vida queda en las manos de ellos.
Lo que viene a ser un: "Si por lo que sea nos cargamos al chaval o le cortamos el pie por accidente, que no nos pueda denunciar"
Maravilloso.
6:30 PM
Y ahora empieza lo bueno:
Me pusieron en una camilla y me llevaron al quirófano. Ahí me abordó una chica de unos 30 años, con una voz muy agradable y ambas paletas partidas. Curiosamente no le quedaba nada mal le daba un toque de niña traviesa que le hacía más atractiva, en plan Lolita.
Lolita: Hola Juan Ramón, ¿Cómo estás? Soy tu anestesista, mi trabajo es que no te duela nada y que lo pases muy bien.
Me gustaba como sonaba eso.
Lolita: Ya verás lo a gusto que vas a estar, tu si notas que te duele algo, solo tienes que decírnoslo y nosotras nos encargamos.
Y vaya que si se encargaron. Primero me enchufaron a un huevo de máquinas para monitorizarme la tensión y el corazón.
Lolita: Vaya, me dice la máquina que estás tenso, te voy a meter esto para que te relajes. Igual te marea un poco.
Y la verdad es que no noté demasiado, de momento.
La anestesia principal que me iban a poner era la epidural: Esta anestesia te paraliza de cintura para abajo y se administra directamente entre 2 vértebras, justo encima del culo. Es la que suelen poner a las embarazadas, y por lo visto a subnormales como yo también. Antes dolía un huevo (por lo que cuenta mi madre) pero ahora te ponen antes anestesia local y no te enteras de nada.
Resulta que Lolita tenía una amiguita, que también era anestesista, y creo que no tenía demasiada experiencia. Llamemosle Becaria.
Lolita: ¿Sí, mira, tienes que tocar aquí, detrás de la espalda, ves? Hazlo tú.
Becaria: ¿Así?
Lolita: Eso es. Pues ahí tienes que clavar la aguja, perforar el cartílago y administrar la anestesia dentro de la columna vertebral.
Aunque estaba empezando a subirme la mierda que me había pasado Lolita me entró un escalofrio y un poquito de mal rollo. Luego sentí como si me pasara una descarga eléctrica por las pelotas y la pierna izquierda, y grité.
Becaria: ¡Huy, creo que me he pasado! ¿Igual he clavado la aguja demasiado, no?
No pude evitar pensar que clavar la aguja demasiado significaba que me había traspasado la columna con una aguja.
Lolita: Puede ser, vamos a clavarla otra vez.
Y bueno, al final lo consiguió y le dieron los créditos que le faltaban para acabar el master en drogadora profesional, digo yo. Se me durmieron las piernas y comenzó la operación.
Lolita me seguía viendo tenso, así que me drogó un poquito más. Entonces si que empecé a pasármelo bien, y a delirar.
Yo: Joder, la verdad es que me encanta vuestro trabajo, ¿sabeis? Ayudais a la gente y todo eso, los informáticos lo único que hacemos por los demás es hacer sus vidas más complicadas encadenándoles más y más horas a programas absurdos imposibles de manejar, pero vosotros luchais por la vida de la gente, si no fuera porque nunca me había atraído la medicina hasta ahora mismo que me parece la hostia porque es igual que esa otra vez que estaba yo con un amigo y le dije que…
Mientras yo les comía la oreja, el médico tenía mi pie abierto delante suyo y me estaba atando el tendón. Casi al final de la operación empecé a notar dolor. Noté como se me empezaba a pasar el efecto de la epidural justo cuando el médico dió la última puntada a mi tendón, mi dedo se movió a la vez que el médico tiró de la aguja. Pero bueno, en ese momento yo era feliz.
7:30 PM
De quirófano me llevaron a la UCI, y ahí me dió todo el bajón, ya que la anestesia que me hacía feliz fue filtrada por mis riñones a la vez que me dijeron que iba a estar todo Agosto puteado. 10 días de escayola, y a saber cuando podría volver a andar con normalidad, probablemente un par de semanas más.
Me dormí.
10:00 PM
Cuando desperté me asusté. Notaba algo molesto entre las piernas, algún tipo de objeto extraño: Con horror descubrí que eran mis pelotas, que habían perdido toda su sensibilidad. Entonces me vino a la mente Becaria atravesándome con la aguja la columna vertebral y se me pasó por la cabeza que igual se me había muerto el pito, pero me aclararon enseguida que eran efectos secundarios de la anestesia. Cómo dijo un amigo mio que también había pasado por esto, la sensación de tocártela en ese es como tocársela a otro hombre, sientes que no es tuya.
Y es que en realidad no eran mis pelotas: Eran las pelotas de la Epidural. La enfermera me dió 3 datos:
1º: La epidural se filtra por la orina, pero el problema es que se reabsorbe de la vejiga mientras mees.
2ª: Si no conseguía mear, me iban a tener que meter una sonda.
3ª: En cuanto meara, mis padres me podrían sacar del hospital y llevarme a casa.
La verdad es que según me dijo mi padre, lo de la sonda podía crearme una herida interna y dejarme muy puteado, pero a mi me importaba una mierda, porque solo tenía en la cabeza una cosa: Que me dieran el puto alta. Así que me concentré, y con el pene totalmente anestesiado conseguí mear mi camino a la libertad en un orinal portátil. Me sentí un héroe.
Así que bueno, creo que esto se puede considerar una aventura, ¿verdad? Espero que la próxima sea sobre un viaje o un día divertido, no algo que implique a osakidetza ni un susto como el del otro día.
Ni un verano a tomar por culo.
Pero bueno, el lunes me quitan la escayola y podré empezar a andar, aunque me parece que este año no voy a hacerme el Camino de Santiago.
¡Un abrazo!
