Entries in the 'Relatos cortos' Category

Tiranolandia y Democralonia

Erasé una vez un mundo en que existían 2 países. En Tiranolandia eran muy malos muy malos por que no había democracia. En Democralonia eran muy buenos muy buenos por que había democracia.

Tiranolandia, 9 de la mañana.

El Tirano que domina el país por la fuerza se levanta después de un sueño reparador. Esta mañana se ha levantado juguetón, así que se acerca a su pueblo oprimido y da una orden:

Tirano: Mañana todo el mundo tiene que vestir de rosa. Y todos los martes de cada mes.

El pueblo oprimido: Vaya, pero no me gusta el rosa. ¿Por qué debería hacerlo?

Tirano: Por que si no, te romperé las piernas.

El pueblo oprimido: Vale, eso tiene sentido. ¿Donde puedo conseguir ropa rosa?

Democralonia, al día siguiente: Reunión de ministros

Ministro 1: El paro, el precio de la vivienda y la precariedad laboral son problemas que están afectando a nuestra imagen, señor presidente. Deberíamos empezar a pensar en hacer algo.

Ministro 2: Nuestros patrocinadores en la industria textil nos han hecho una oferta, señor presidente. A cambio de que les hagamos algo de publicidad, incrementarán las donaciones para las siguientes elecciones.

Ministro 3: Hablando de ropa: ¿sabes lo que han hecho en Tiranolandia? Ahora todo el mundo tiene que vestir de rosa por decreto ley.

Ministro 1: Ojalá pudiéramos hacer lo mismo nosotros. Es cierto que a medida que avanzan las técnicas de manipulación mediática nos es más fácil hacer las cosas, pero se echa de menos el poder decir “por mis cojones” de vez en cuando.

Ministro 2: Ya te digo, que envidia.

Ministro 1: Bueno, vale, pero el hecho es que seguimos necesitando conseguir votos, que al fin y al cabo es nuestro trabajo. Presidente, ¿qué podemos hacer?

Presidente: No hay problema, se me acaba de ocurrir una idea…

Al día siguiente:

El presidente escupe en sus 2 manos, las frota, se peina el bigote, sonríe al espejo y sube al escenario.

Presidente: ¡Ciudadanos! Como bien sabéis, nuestros enemigos de Tiranolandia odian nuestro estilo de vida. Odian nuestra capacidad de elegir, por que ellos desde la autoridad absoluta e indiscutible, han impuesto a sus ciudadanos.el color de la ropa que deben de vestir. ¡Esto es inadmisible!. ¡Como protesta, propongo que todo el mundo en Democratilonia vista ropa ROJA!

Algo menos de la mitad de la población: ¡Eso es! ¡La ropa roja es la ropa que en verdad debe llevar un auténtico demócrata! Corramos a casa todos para renovar nuestro vestuario.

La oposición: ¡Ja! ¿Verde? ¡El gobierno promociona el color rojo por que ha sido coaccionado por grupos terroristas comunistas! Los auténticos demócratas visten de AZUL.

Presidente (para sus adentros): Pero si he dicho rojo por decir algo…

La parte de la población que vota a la oposición: ¡Por supuesto! Es increíble como nos han intentado manipular, menos mal que somos muy listos y lo hemos visto claro… Dios santo, que de tramas ocultas estoy viendo aquí. ¡Esto está relacionado con misteriosa muerte gatitos ahogados en el río! Y con el hecho de que no me como una rosca.

Las siguientes semanas incrementaron las ventas de ropa en un 200%, la mitad de la gente vestía de rojo y la otra mitad de azul. La demanda era tan grande que llegó un punto en el que en las tiendas sólo se vendía ropa roja y ropa azul. Un día un estudiante de universidad que no dominaba aún la lavadora de su casa alquilada destiñó una camiseta roja que acabó siendo rosa. Al día siguiente fue linchado por una turba de demócratas furiosos. La prensa criticó con dureza a la turba por ir en contra de la voluntad del estudiante de ser un apestoso y repugnante terrorista que viste de rosa. Luego otro periódico, cuyo director vestía de azul, escribió sobre las conexiones que tenía este sujeto con la trama “los que visten de rojo - los asesinos de gatitos - la razón por la que no follo”

Un día uno que pasaba por ahí dijo.

Uno que pasaba por ahí: ¿Pero no deberíamos preocuparnos por otras cosas? El color de la ropa no es realmente importante.

Todos: ¡Terrorista!

Y fue linchado por una turba furiosa. Este hecho fue registrado en una columna de 4 líneas en la sección de sucesos de un periódico local.

Al día siguiente un conocido músico planteó.

Conocido músico: ¡La gente está obsesionada por vestir de rojo o de azul! ¡Estoy harto de este sistema que me oprime! ¡A partir de mañana voy a vestir de negro en señal de protesta! ¡Viva el rock! ¡Muerte al capitalismo!

En consecuencia la mayoría de los adolescentes del país comenzaron usar carbón para teñir sus ropas de negro. Surgió una tienda de ropa especializada que empezó a vender ropa negra llamada “¡Sé rebelde, acaba con el capitalismo!”. Los adolescentes empezaron a comprar en esta tienda. Algunos padres de estos adolescentes llevaron a sus hijos al psicólogo preocupados por su inexplicable actitud. Surgieron miles de programas de debate en televisión donde se discutía furiosamente sobre si es ético llevar ropa negra. Mientras tanto, la cadena de ropa “¡Sé rebelde, acaba con el capitalismo!” hizo su entrada en bolsa y fue galardonada en varias prestigiosas revistas financieras como “mejor idea empresarial del año”.

Al final la sociedad aceptó que los adolescentes vistieran de negro por que cuando estos salían de la adolescencia lo dejaban de hacer. Se daban cuenta de que la ropa negra era mucho más cara que la roja o la azul, que vistiendo de negro no se podía conseguir un trabajo y que además, descubrían que el tipo del que eran fans hacía una música horrible y era retrasado mental.

La discusión siguió durante años. Al final a pesar de que el gobierno consiguió fondos suficientes de la industria textil perdió las elecciones por que se descubrió que el presidente llevaba un pijama blanco para irse a dormir. El escándalo fue mayúsculo.

Y de mientras en Tiranolandia solucionaron el problema de la vivienda, del paro y vivieron felices vestidos de rosa para siempre.

La Ciudad se ha vuelto loca

(Nota aclaratoria: Pijo = Fresa)

Erasé una vez una gran urbe, La Ciudad. Los pijos eran felices en La Ciudad. Los pijos en la ciudad eran felices con muy poco. Con solo una mansión para vivir, una en la nieve para ir a esquiar, otra para veranear, 5 de servicio, crédito ilimitado para gastar en ropa y en caprichos y un club de campo para pasar el rato, se arreglaban. Pero lo que realmente hacía felices a los pijos no era tener todas esas cosas (había pijos que no tenían tantas) si no saberse los líderes de la moda en La Ciudad.

Siempre hubo otras tribus urbanas que odiaron a los pijos, pero eran pequeños grupusculos de gente que, como no podía ser pija porque no tenía gusto para el vestir o porque no tenían el poder adquisitivo para hacerlo adecuadamente, se hicieron alternativos.

A los pijos esto nunca les importó, porque como siempre fueron mayoría siempre supieron que habían sido iluminados con la verdad. Porque su verdad era la moda. Y como la moda era lo que hacía la mayoría, todo encajaba.

Pero hubo un día que las cosas empezaron a cambiar. Cada vez maś gente se unía a los alternativos. Cada vez había más gente con piercings, hablando del karma en vez de en ropa, la gomina se caducaba en los escaparates de las tiendas y los polos de Lacoste empezaron a bajar de precio. La Ciudad se estaba volviendo loca y nadie, absolutamente nadie, sabía que hacer.

Así que un día el concilio de pijos de La Ciudad convocó una reunión de crisis.

El Maestro de la Gomina: Hermanos, nos hemos reunido aquí hoy porque, como todos sabeis, ya nadie nos envidia ni quiere ser como nosotros en la ciudad. ¡Se ríen de nosotros, nos ridiculizan! Nuestras filas menguan a velocidad alarmante, vamos a acabar teniendo menos miembros que el club de fans de la SGAE. ¡Hay que hacer algo!

Acólito: Lo que pasa es que ahora lo que mola es ser de izquierdas.

Piluchi: ¡Snoopy nos asista! ¿La gente se ha vuelto zurda de repente? ¿Como ha podido ocurrir algo así? Por cierto, ¿Con qué mano escribo? ¡Igual me está pasando a mí también!

Acólito: Probablemente con la misma que pasas la visa oro.

Piluchi: Entonces…

Con un rápido gesto, Piluchi sacó la visa oro e hizo una pasada al aire. Luego, pensativa, la levantó.

Piluchi: ¿Y esta qué mano es?

Maestro de la Gomina: ¡SILENCIO! No estamos aquí para filosofar, si no para marcar nuevas tendencias. Ahora mismo estamos out. Queremos estar in. Así que he mandado hacer un estudio a nuestro científico de confianza para que nos ponga en situación y podamos estar in otra vez.

Entonces se levantó de su silla lo que podríamos considerar el estereotipo de científico, si éste no llevara los pelos a lo Einstein engominados hacia atrás, su bata un cocodrilo en la solapa, unas gafas de diseño y una dentadura perfecta.

Cientifichupi: Buenos días. El estudio que hemos llevado a cabo, aunque no ha sido aún completado, arroja muchos datos sobre la moda, que es, al fin y al cabo, lo que nos define como personas. Sabemos lo que está de moda, nos falta por saber lo que no está de moda.

El científico sacó de su solapa un documento que tenía como título. “LO + FASHION”

Cientifichupi: El primer punto es, como bien se ha dicho antes, que ahora está de moda ser de izquierdas. Esto consiste en repetir estos cuatro tópicos y fumar porros.

Se repartieron panfletos entre el público con los cuatro tópicos del izquierdista de salón.

Maestro de la Gomina: Ok, esto del panfleto no parece muy complicado, me parece que incluso Piluchi no tendrá problemas para aprenderselos. Pero los porros son drogas. ¿Nos serán dañinos?

Cientifichupi: Según nuestros estudios afecta a partes poco o nada importantes para ser cool, como por ejemplo el cerebro. No hay nada de que preocuparse.

Maestro de la Gomina: ¡Perfecto! ¿Que más?

Cientifichupi: La gente in de ahora escucha música alternativa.

Maestro de la Gomina: Vaya, pero eso va a suponer un esfuerzo. No insinuará que empezar a tener cultura musical, ¿verdad?

Muchos acólitos aguantaron la respiración, tensos.

Cientifichupi: No se preocupe maestro. Es bien sencillo. Solo tiene usted que ver el canal MTV Alternative.

El ambiente volvió a relajarse.

Cientifichupi: De todas formas serán ustedes conscientes de que habrá que vestir en consecuencia con el estilo de música alternativo que eligan que les sienta mejor…

Maestro de la Gomina: Sabe usted bien que me pondría los gayumbos sucios de un punki en la cabeza si eso marcaran las tendencias de la temporada otoño-invierno. Eso se da por hecho. ¿Hay algo más? ¡Esto va a ser fácil! ¡Hagamos un fiestón en mi chalet para celebrarlo! ¡Que alguien vaya a comprar petas! ¡Que alguien vaya al Fnac a comprar música antisistema! ¡Y llamad a vuestros modistas, estilistas y peluqueros! Van a tener que hacer horas extras.

Todos: ¡CHACHI!

Y así fue. Durante cuarenta días y cuarenta noches los pijos se vistieron con carísima ropa de marca sacada de tiendas especializadas en tribus urbanas, fumaron petas, hablaron sobre lo guay que era el Ché Guevara y lo molón que quedaba en las camisetas, escucharon canciones que decían palabrotas que escandalizaron a Piluchi al principio, aunque más tarde las acabó tolerando y por último aprendiendo y repitiendo, sintiéndose rebelde y pirata.

Entonces el científichupi entró por la puerta de la mansión, jadeante. Estaba pálido y traía una mueca de terror que no era nada buena para el cutis. La fiesta enmudeció y todos se volvieron hacia él.

Cientifichupi: Acabo de descubrir que es lo que NO está de moda en La Ciudad. Me temo que son malas noticias.

Maestro de la Gomina: ¿Pero que nos importa lo que no está de moda? A los pijos no nos interesa lo que no está de moda porque… ¡No está de moda! Nosotros nos hacemos pipí encima de lo que no está de moda. ¿Verdad, chicos?

Acólito: ¡AJA! ¡Eso es! ¡Te lo juro por el Che!

Cientifichupi: Cierto, pero es que lo que no está de moda en la ciudad… Es ser pijo.

En ese momento los acólitos entraron en estado de pánico. Muchos se desmayaron otros se tiraron al suelo y se empezaron a rasgar sus camisetas con estrellas rojas y sus palestinos aullando “O SEA, NOOOOO”, “ES SUUUPER INJUUUUSTO” y, en general, reinó el caos durante un buen rato. Entonces Piluchi, que no parecía en absoluto afectada, se levantó y dijo:

Piluchi: Yo no soy pija. ¡Yo escucho hardcore melódico! Soy hardcoreta. Y estoy en la onda. O sea.

El Maestro de la Gomina entonces lo vió todo claro.

Maestro de la Gomina: ¡Claro! ¿No lo veis? Piluchi tiene razón. Ya no somos pijos, somos rebeldes. ¡Lo único que tenemos que hacer es tener una excusa para no ser pijos!

Otra figura de ojos enrojecidos, dejó de comer patatas fritas y se levantó con esfuerzo, exclamando:

Gerardito: ¡Es verdad!. ¡Que fácil es seguir siendo superficial y rico! Veamos… Yo no soy pijo…¡por que fumo petas! Y creo en el amor libre, tiiio. Llevo siempre buen rollo.

Entonces los rostros de los acólitos se iluminaron, y se fueron levantando poco a poco, hasta que todos sin excepción proclamaron con orgullo lo que no eran.

Barnaclo: ¡Yo no soy pijo porque llevo el pelo largo!.

Eustaquio: ¡Yo no soy pijo porque me he hecho un piercing!.

Ricardito: ¡Yo no soy pijo porque escucho jevimetal!

Maruja: ¡Yo no soy pija porque me gustan los comics. Soy friki!

Agapito: ¡Yo no soy pijo porque colecciono sellos!

Felipito: ¡Yo no soy pijo porque voy a ir a una mani!

Y fueron felices y comieron perdices. También comieron langosta y caviar. Después se fueron a una disco de moda. Fin.

Este cuento se lo dedico a los pijos AUTENTICOS, los que se mantuvieron fieles a sus raíces y te lo reconocen con la cabeza bien alta. De esos que ya no quedan, con polo, jersey de pico, gomina y de derechas de toda la vida. Os echamos de menos.

Mi primer relato de ficción

No había comentado nada, pero hace unos meses escribí mi primer relato de ficción con relativo éxito. Aunque sólo ocupa página y media, es el mayor ejercicio de imaginación que he hecho en toda mi vida, y estoy muy muy orgulloso. Se está distribuyendo por todo el extranjero, hay unas personas muy amables que me están ayudando con la promoción. Estas personas están muy interesadas en que otra gente lo lea, ellos creen en mí. Aunque sospecho que no es que les guste mi relato: Es que creen que podrán ganar dinero gracias a él.

Debo admitir que yo no he escrito este relato por el placer de escribir: Lo que pretendía era lucrarme. Pocos escritores son tan sinceros como yo, aunque muchos escriben con las pupilas en forma de dolar y un puro enorme en la boca. Yo no fumo puros, pero cuando escribía este relato del que hablo era el vil metal lo que me hacía teclear, sin duda.

Todo el proceso de redacción ha sido bastante atípico. Lo primero es que, por exigencias de mis patrocinadores, el relato debía estar escrito en inglés. Lo que hice fue (para colmo de males) traducir literalmente otro relato que tenía escrito en español y mejorarlo. Luego está la temática de este relato. En un principio, el relato iba a estar basado en la realidad, se supone que iba a ser puramente informativo. Pero por circunstancias ajenas a mi voluntad y por influencia de otros en la misma situación que yo (intentando ganar dinero agradando a su público) fuí añadiendo elementos de ficción, hasta convertirlo en la inverosímil utopía que es ahora.

El relato habla de un triunfador: Un chico con el pelo engominado, una escoba en el culo y un pasado académico brillante. Este chico tiene unos conocimientos increibles, casi inhumanos, sobre todo lo divino y lo humano. Habla 4 idiomas y es un genio de las computadoras. Este basto conocimiento sería casi imposible de creer si no viniera abalado por innumerables títulos que tiene este orgulloso muchacho colgados en la pared. Su actitud positiva, su actitud proactiva, su pasmosa habilidad para trabajar en equipo y su trato cordial sólo son superados por su increible capacidad de trabajo. Bajo presión es una máquina, sin presión se presiona a si mismo para rendir más. Ama trabajar, pero sobre todo ama ser el mejor. Su pasado sólo se ve eclipsado por una cosa: El brillante futuro que tiene por delante.

El nombre de este relato es “Curriculum Vitae”.

Mary Poppins es una Apología a la Droga

Vale, sé que he contado ésta aterradora realidad a más de la mitad de los lectores de este blog, pero me prometí hacerlo por escrito hace tiempo ya que un crimen así no puede quedar impune. La inmensa mayoría de los yonkis de los años 70 y 80 vieron ésta película rodada en 1964. Lo que la aborregada masa tiene por un bonito cuento infantil es en realidad una desgarradora historia de una familia entera destrozada por los estupefaccientes.

La historia empieza en la Inglaterra de principios del siglo XX. El Señor Banks (obviamente, banquero) se queda sin niñera porque sus hijos son unos putos delincuentes que la anterior no ha podido meter en cintura. Hace un casting y hay una cola kilométrica de ellas, pero desaparecen misteriosamente llevadas por un “viento” todas menos una: La Mari. El señor Banks no tiene más opción que contratarla.

Entonces La Mari una vez que tiene a los hijos del tipo, se los lleva al parque y se junta con un colega suyo que es pluriempleado, es músico callejero, pinta en las baldosas del suelo… Vaya, que era un vagabundo “Mi gorra es feeeeliiiiz con un coooobreee o doooos, dame argo paaaaayo que no es pa dronga”.

Y aquí es donde Mari, con la mierda que ha conseguido su colega Vagaba, empieza a joderles la vida a los niños. Imaginaros que vuestros hijos vuelven con la niñera a horas intempestivas y dicen que han estado dentro de los dibujos que hizo un vagabundo en un parque, que hecharon unas carreras de “caballo” e inventaron palabras muy largas que no tenían sentido mientras se reían mucho y se juntaban con flamencos, pingüinos que hablan… Es obvio lo que había pasado en ese parque, pero el Señor Banks no se dió cuenta a tiempo.

Al día siguiente los niños están jodidos, claro. Un “catarro”. La Mari, que es una profesional en estos temas, sabe que lo importante es que no venga el bajón, así que entona su famosa canción a la vez que da a los niños mejunjes de colores: “Con un poco de azúcar esa píldora que os dan, pasará mejor”. Y venga a seguir la fiesta.El siguiente crimen sucede en casa de un señor que, atención, muere. Y nadie parece darle importancia, porque este señor de avanzada edad nunca se había “reído” y La Mari y los niños (que le estaban empezando a pillar el gustillo) le hicieron “reír”. El señor empezó a “volar” y “murió de la risa”.

Los niños ya son yonkis y han participado en un homicidio.

En esto que vuelve a entrar en escena el amigo Vagaba de La Mari. Ha conseguido un currillo como desatastachimeneas, que utiliza para entrar en casa de los ricos para hacer fiestones. La montan tan gorda en casa de los Banks, que acaban subidos al tejado cantando canciones y metiéndose en las chimeneas (y en todas las esquinas de la casa). Cuando llega el Señor Banks, le pillan tan de sopetón que acaba uniendose a la fiesta.

Al día siguiente el Señor Banks pierde su empleo en el banco, no sin antes hacer que su jefe “vuele” y “muera de risa” como venganza. Entonces La Mari se va, dejando al cabeza de familia sin empleo, el traje roto y completamente desquiciado volando la cometa en un parque con sus hijos, que tambien les importa todo una mierda ya.

Esta película es más dura que Requiem por un Sueño.