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Lucas y Bobi en “El Ecobrasismo”

Bobi y Lucas eran inseparables amigos y compañeros de piso. Un frio día de invierno decidieron salir de fiesta. La noche no salió demasiado bien: Después de la borrachera de rigor, a Bobi le dió por intentar introducir su amigo en su religión: El ecobrasismo. Es un culto practicado en todo el mundo, cuya liturgia consiste dar la brasa con inconexas ideas hippies, ecológicas y políticamente correctas.

Al salir del último bar abierto de la ciudad Lucas estaba bastante cansado de oir a su amigo Bobi, pero llevaba su estado de ánimo en silencio. Bobi estaba feliz, se había liado un canuto enorme (el octavo de la noche) y flotaba sobre su nube.

- No quedan ni metro ni autobuses, así que tendremos que ir en taxi - dijo Lucas al salir del último bar abierto.

- Yo paso de pillar un taxi, tiiiio. - contestó Bobi. Se encendió el canuto que acababa de liar y se puso a andar.

- No te preocupes, entre los dos no nos va a salir mucho más caro que el metro - Insistió Lucas.

- No es por eso, tiiiio. Yo no viajo en taxi. Paso de cargarme el planeta contaminando sin necesidad. El planeta llora cada vez que lo contaminas. Podemos ir andando.

- ¿Andando? ¡Joder Bobi, es más una hora de camino!. Tú que vas bien abrigado con tus rastas y con el ciego que llevas puede que no te des cuenta, pero estamos rozando los cero grados. Llevo una semana medio acatarrado y estoy muerto de frio. No sé si te has planteado que los taxistas van a seguir dando vueltas por la ciudad nos montemos o no y que la ambulancia que tendrá que llevarme al hospital mañana también usa carburante.

- ¡Venga, no seas vago! - Exclamó Bobi con una sonrisa condesdenciente - El mundo no va a cambiar sin hacer esfuerzos.

A Lucas le estaban empezando a pesar las pelotas de lo hinchadas que las tenía.

- ¿Esfuerzos? ¿Cómo el que estás haciendo tú para intentar acabar con la droga en Marruecos fumándotela toda con el dinero de tus viejos? ¿O igual estabas pensando en los siete años que te ha costado pasar a segundo de sociología?

- Eh, no te pases tiiiio. Los porros son algo super natural.

- Ya… ¿Tú crees que meterte humo en los pulmones es natural?

- ¡Claro que sí! Los indios fumaban hace muchos años. - Dijo Bobi con decisión.

- Aja. ¿Y eso que quiere decir?

- ¡Pues que en el fondo somos animales, tiiio!

Lucas abrió los ojos con sorpresa y se quedó con la boca abierta. Estaba clavado en el sitio, sus huevos eran demasiado pesados para poder seguir andando. Contó mentalmente hasta diez y…

- !Oh, que revelación! ¡Somos todos animales! ¡Ahora lo entiendo todo! - Exclamó Lucas lleno de júbilo.

Bobi sonrió aun más. ¡Por fin Lucas le daba la razón en algo!

- Sabía que al final verías la luz, hijo mio… quiero decir, tiiiio.

- Los animales son naturales, así que todo lo que hacen es natural, ¿no es cierto?

- Claro tiiio.

- Entonces, todo lo que hacemos es natural porque somos animales.

- ¿Huh? - Bobi se estaba perdiendo.

- Tú mismo lo has dicho. Los humanos somos animales. Todo lo que los animales hagan es natural. Por lo tanto, todo lo que haga un humano es natural. Por ejemplo: ¿Es natural una cabaña de paja hecha por un indio?

- No, porque… es una construcción…

- ¿No hacen las hormigas hormigueros? ¿Y no hacen presas los castores? ¿No son acaso los nidos de los pájaros naturales?

- Por supuesto.

- Entonces, hacer un cabaña en la selva es natural, ¿no?.

- Vale, sí, supongo.

- Por lo tanto, como los coches son también fabricados por el animal homo sapiens, son naturales.

Bobi ya no sonreía. Sus rojos ojos miraban perdidos a la nada.

- ¿Uh? Tiiio, creo que me está dando bajón, me estoy mareando.

- Y no sólo eso… ¡También es natural el CO2 que echan los tubos de escape! ¡Y la radiación que emiten las bombas atómicas! ¡Y el chapapote!

- Deja de venirme con ralladas, yo sé lo que es natural y lo que está bien y lo que no. ¡CALLATE!

- No, después de la brasa que has pegado sobre el planeta llorica no me voy a callar. Creo que lo que te está mareando no es la hierba, es usar el cerebro para otra cosa que no sea mantenerte en tu pose de ecologista enrollado salvador de planetas e hijo de Gaia. Te sientes cómodo en ese papel porque encaja maravillosamente con la adicción que tienes al cannabis, sirve para ligar y hace callar las voces de tu conciencia cuando consiguen hacerse eco entre tanto humo. Sabes de que voces hablo, ¿verdad? Esas que gritan “¡Levantaté del sofá y haz algo con tu vida! ¿No empiezan los exámenes en dos semanas? ¿Cómo se llama el profesor de…? ¿Cómo se llamaba esa asignatura?”. A las que contestas “Eh, que el otro día estuve en un concierto de Reggae super implicado con el medio ambiente. Fui a la charla de después, y aunque no me acuerde de nada porque iba ciego como una rata, estoy salvando el mundo.”

- Eres un insensible, tienes un aura oscura y no entiendes que el planeta necesita nuestra ayuda. Me siento mal. ¡Te odio! ¡Me piro a casa, ahí te quedas! ¡TAXI!

Corrió Bobi hacia el único taxi que había en la estación con lágrimas saliendo de sus rojizos ojos y destruyendo el planeta sin compasión hasta llegar a su casa.