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Fin de año: Diviértete o muere

Razonamiento lógico:

A: Es treinta y uno de diciembre, el último día del año.

B: A todos los treinta y unos de diciembre les sigue un uno de enero.

C: El uno de Enero es primer día del año nuevo.

Como A, B y C son ciertas, D es siempre cierto:

D: Tengo que emborracharse mucho, mucho, mucho.

Este razonamiento de aquí arriba es, a todas luces, perfecto. No porque sea un razonamiento demasiado bueno, si no porque:

“Cualquier razonamiento que lleve a la conclusión de que hay que emborracharse mucho, mucho, mucho es irrefutable, sin excepción”
(Teorema de Kolokov)

Sin embargo este otro razonamiento ya no está tan bien formulado.

Como A, B y C son ciertas:

E: En los sitios a los que voy a ir de fiesta es normal que me digan como tengo que vestir, normalmente me pedirán que vaya como un pingüino.

F: Es normal que me hagan comprar las consumiciones que voy a pedir por adelantado.

G: El desembolso que debo hacer para entrar a cualquier sitio va a superar lo que gasto normalmente en un mes de fiesta ininterrumpida.

En mi ciudad natal, donde he pasado todas las nocheviejas de mi vida sólo he estado en un cotillón. Quiero decir en mi favor que era joven (tenía 16 años) y necesitaba el dinero. Ese día tuve que sacar a un amigo a rastras de la fiesta y abrirle la puerta de su casa con sus llaves, me salieron unas ampollas como melones por culpa de los zapatos, odié y maldije a la madre del pinchadiscos por cada mierda de canción que nos vomitó encima y estuve a punto de volverme loco por culpa del puto traje incluso antes de entrar en la fiesta: Mi abuela y mi madre estaban tan orgullosas de verme, otra vez, vestido como un capullo (desde los 15 no me había dejado) que si no me dijeron un hectomillón de veces “que guapo que estás” no me lo dijeron ninguna.

Para el perfil de adolescente que yo gastaba en esos oscuros años de mi vida (jevi, rolero, soltero y hetero) los piropos, viniendo de una madre y o una abuela, son el peor insulto imaginable.

Al día siguiente la resaca de garrafón especial año nuevo fue la puntilla que necesitaba para jurarme a mi mismo que nunca más iria a un cotillón de nochevieja.

Pero entonces, ¿Que hacer? No soy el único que se ha planteado en mandar la fiesta de nochevieja a tomar por culo. Conozco gente que lo ha hecho, dejando claro que sus principios están por encima de sus ganas de fiesta. Pero yo tengo por principio no poner mis principios por encima de mis ganas de fiesta.

Y es que ser el único que no se emborracha de la cuadrilla para dar ejemplo no es ser un profeta. Es ser un martir. Y tampoco es lógico convertirte en un martir cuando tienes alternativas. Por ejemplo: Jesucristo podía convertir el agua en vino, multiplicar peces y resucitar gente. y tenía un viejo que no sólo era poderoso: Era omnipotente. Si hubiera querido podría haber fulminado a los soldados romanos que le capturaron con sus superpoderes, pero no quiso, se dejó torturar y murió. Luego esto a la Iglesia Católica le ha venido de perlas, porque ahora puede exigir a sus fieles cualquier cosa en nombre de Dios, ya que Chus murió sacrificado por ellos y no existe sacrificio mayor. Resumiendo, chantaje emocional.

Organizar tu propia fiesta o ir a una fiesta privada suele ser la mejor opción. Es algo que hemos estado haciendo unos cuantos años, pero este no tenemos el lugar físico donde hacerlo. Ir directamente a los bares que no cobran entrada es un problema porque suelen estar abarrotados y no es posible aguantar mucho tiempo dentro.

En conclusión: Me da que al final este fin de año me voy a ir de chufla con mi abuela y mi madre, que una vez pasada la adolescencia he descubierto que son unas señoras de lo más divertidas.

¡Un abrazo a todos!

Estereotipos Nacionales (2ª Parte)

Los Suecos:

Lamentablemente no tengo nada que desmentir con esta gente. Los tópicos que tenemos se ajustan a ellos como un guante.

- Las suecas están buenísimas.

- La única forma de distinguir un funeral sueco de una fiesta sueca es el color de la ropa de los asistentes.

Y no es porque los funerales sean divertidos precisamente. Son amabilísimos, deportistas y educados tanto que no son capaces de hacer ni un poquito el cenutrio cuando beben (que al fin y al cabo es como se lo pasa bien uno). Como curiosidad, algunos en vez de fumar tabaco se lo ponen debajo del labio (snus se llama).

Vasco-Españoles:

Es dura la vida del nacionalista vasco fuera de su país. Veamos unos ejemplos.

Primera fiesta internacional de la estancia de Patxi en México.

Mexicano: Hey, que onda. ¿Como te llamas? ¿De donde eres?

Patxi: ¡Aupa! Me llamo Patxi, y soy vasco.

Mexicano: ¿Vasco? ¿Y eso que es?

Patxi: Bueno, es un país que está entre Francia y España.

Mexicano: ¡Aja! ¿Así que eres de Andorra, no? ¿Creo que he oido hablar de ese asunto, allí la gente habla catalán, verdad?

Patxi con paciencia instruye al pobre pecador.

Patxi: Euskadi es una bella tierra habitada por los valientes vascos, que luchan siempre contra el invasor…

Otro mexicano: ¡Eeei que onda! ¿Como te llamas? ¿de donde vienes?

Patxi: Me llamo Patxi, y soy del País Vasco.

Otro mexicano: Aaaaaa, creo que sé donde es: ¿Barcelona, no? ¿Ahí es donde está el pueblo de los comics de Asterix, cierto?

Patxi: No exactamente…

Otro mexicano: ¿Y el vasco es un dialecto del español, verdad?

Patxi: Noooo, en realidad los vascos vienen de los antiguos celtas que no fueron conquistados por los romanos…

Unos cuantos no iniciados más tarde:

145º Mexicano: ¿Que onda guey? ¿Como te llamas? ¿De donde eres?

Patxi: ¡Español, soy Español! ¡Y me llamo Francisco! ¡Paella, Toros y Olé!

Un Estadounidense Que Pasaba Por Ahí: ¡Ooooo, Spain! Its in Southamerica, near Argentina, am I right?

Ya veis, terrorífico. Ni siquiera Sabino Arana sería capaz de insistir en su nacionalidad después de pasar por esta experiencia. Ha hecho falta mucho bakalao al pil-pil para convencer a Patxi, una vez de vuelta en su tierra, de que no había nacido en Huelva.

Australianos:

En este apartado debo aclarar que sólo he conocido a 2 australianos, así que espero que no sea algo normal en la isla ser un demente.

Nada más conocer a uno de ellos:

Aussi: Hola, me llamo Aussi. ¿Oye, te puedo hacer una pregunta?

Yo: Claro

Aussi (salivando): ¿Sabes si las mexicanas llevan el coño depilado?

El otro australiano que conocí no era un pervertido sexual, pero su locura no era menor.

Yo: ¿Tú eres vegetariano, no Andrés?

Andres: Si, claro.

Yo: ¿Y porque te hiciste vegetariano?

Andrés: Muy sencillo. Estaba un día drogado con unos amigos dando vueltas por el monte cuando me encontré un toro. El toro me habló, y me empezó a contar su vida. ¡Era un toro muy amable!. Despues de 2 horas hablando con él, me di cuenta de que nos habíamos hecho muy buenos amigos. Entonces, el toro me dijo:

Vamos a hacer un trato, Andrés. Comer carne está mal, así que te prometo que dejaré de comer carne si tu también lo haces. (No me dí cuenta de que me estaba intentando engañar: Los toros no comen carne).

Yo le contesté: ¡Pero a mi me gusta mucho la carne! Vamos a hacer una cosa: Si me ganas una partida al Mario Kart, entonces yo
me haré vegetariano. Y maldita sea, nunca juegues al Mario Kart contra un toro, ¡no tienes ninguna posibilidad!. Me ganó con contundencia, y eso que me dejó elegir a la seta, que es el mejor corredor de todo el juego.

Un día en casa de los gabachos:

Andrés: ¿Sabeis que las vacas duermen de pie? Un juego al que solíamos jugar mis amigos consistía en empujar vacas ladera abajo cuando estaban dormidas.

Gabacho: Suena casi tan divertido como ese juego de arrancar el buzón más grande.

Andrés: ¡Se me ha ocurrido una idea!

Gabacho: No vamos a hacer otra guerra de comida, Andrés. La otra vez vaciamos la nevera.

Andrés: ¡No es eso! ¡Poneos esto en la cabeza, y así la fiesta será mucho más divertida!

Gabacho: ¿Una bolsa de plástico en la cabeza? ¿Crees que vas a convencernos para que nos pongamos una bolsa en la cabeza?

Al final lo consiguió

PD: Andrés, siento de veras que no he sido capaz de, como me pediste, describir la gran amistad que se formó entre la gente de casa Rodriguez. Intento escribir algo bonito y esto es lo que me sale. Un abrazo para todos.

Estereotipos Nacionales (1ª Parte)

A petición de mi amigo Andrés, el Canguro Lisérgico:

Cuando uno se encuentra en una situación en la que se relaciona con mucha gente de otros países, tiende a prejuzgar a esas personas por su nacionalidad y luego añadirle a ese estereotipo conclusiones personales. Si se conoce a, por ejemplo, un ruso, todo el mundo sabe que los rusos beben mucho vodka. Este ruso resulta ser alguien simpático y hablador. Conclusión: Los 142 millones de rusos que hay en el mundo son simpáticos y habladores y además beben mucho vodka. Con 2 cojones.

Y sí, lo habeis adivinado: Voy a hablar de los amigos extranjeros que hice en mi “Erasmus”.

Principalmente me junté con franceses (gabachos, para que nos entendamos). Tenía muy malas referencias de los gabachos: Mi madre, que ha vivido tiempo en Francia me enseño desde muy pequeñito la clásica frase “Francia es muy bonito, pero tiene un problema: Está lleno de franceses”. Además, vivo cerca de la frontera: Los gabachos vienen aquí de fiesta a menudo, emborrachándose más de la cuenta (como todo el mundo pero hablando gabacho, que da más grima). Además tienen fama de estirados, de mirarnos por encima del hombro y de ser unos mariquitas.

Si hablamos de francesas, curiosamente, la cosa cambia: El acento deja de ser grimoso y pasa a ser sexy, tienen fama de ser unas golfas y además hay una ventaja extra: Si te rechaza una francesa, puedes criticarla por ser gabacha, falsa, manipuladora y mala persona: Tus amigos siempre te darán la razón.

Con estas referencias empezamos a conocer y a hablar con franceses nada más empezar el semestre: Ellos no hablaban español aún así que nos comunicábamos en inglés. Como yo hablaba algo más de inglés que la mayoría de mis compañeros de piso entablé relación mucho antes hasta llegar a un punto en el que sin darme cuenta, pasé a formar parte del enemigo.

Quedaba con los gabachos a menudo, y en la comunidad latina formada por chilenos, españoles, mexicanos y vasco-españoles (que se empezaron a reivindicar como vascos pero que al final no lo hacían porque era muy cansado hacerlo y explicar donde estaba el País Vasco a todos) no se veía con buenos ojos.

- ¿Que, ya hablas francés?

- ¿Otra vez te vas? ¿Que te pasa, tienes gabachitis?

- ¿Vas otra vez con los gabachos? Pero que no te vas a hacer a ninguna, deja de intentarlo.

- ¡Desertor! ¡Traidor! Que poco amor por la patria.

Y así hasta el infinito. Pero bueno, al final no me pegaron ni nada, así que me doy por satisfecho.

Es verdad que un francés puede parecer estirado en un principio, pero tienen un corazoncito todos, en serio. Ni se comen a los niños, ni odian a todo el mundo que no hable francés ni son todos unos intelectualoides insufribles. Me atrevería a afirmar, aún a riesgo de recibir duras críticas, que son seres humanos… Además, los hay de diferentes sabores: ¿Sabiais que no es lo mismo un gabacho de Lyon que uno de París o uno del Sur? Sabiais que dentro de Francia también tienes sus estereotipos, rivalidades entre regiones, ciudades, diferentes acentos…

En definitiva, somos todos mucho más parecidos de lo que pensamos, y generalizar es estúpido. Pero como también es divertido, lo voy a seguir haciendo.

La gente que se juntaba en esa casa era principalmente gabacha, pero también había 2 alemanes y un australiano. Los alemanes trabajaban los que más y no porque les gustara y fueran unos trabajadores natos: Nosotros teníamos 5 asignaturas, pero no teníamos la barrera del idioma. Los franceses tenían 4 o 3 según la universidad y no pegaban un palo al agua. Los alemanes tenían 6 o 7 asignaturas y les exigían buenas calificaciones desde sus universidades.

Hay una cosa curiosa sobre los alemanes: ¿Alguien se siente responsable hoy en día por la guerra civil? Que tu abuelo hubiera participado en ella y matado gente, que Franco más tarde haya instaurado una dictadura y matado a más gente… ¿Te hace sentir culpable? Bueno, pues a los jovenes alemanes las películas yankis y los medios de comunicación les hacen sentir culpables de lo que pasó durante la 2º guerra. Ellos no existian cuando pasó eso, pero parece que no fue suficiente arrepentimiento el de los hijos de la guerra, los nietos y los bisnietos tienen su granito de responsabilidad también.

Obviamente pocos alemanes se sienten cómodos cuando les llamas nazis. En cuanto hubo un poco más de confianza, era el comodín perfecto para hacer valer tus argumentos en una discusión:

Ejemplo: Arreglando el mundo a las 6 de la mañana completamente borrachos.

Yo: El marketing es una mierda, porque los anuncios son una mierda maligna que te lava el cerebro malignamente…

Felipito (Alemán estudiante de marketing): ¡El marketing no es publicidad! Estoy de acuerdo en que a veces la publicidad es engañosa y que debería regularse más, pero marketing es analizar las necesidades de los clientes y ofrecerle un mejor servicio.

Gabacho: Sí, tienes razón, el marketing no es que sea esencialmente maligno, es sólo una herramienta que hay que utilizar correctamente.

Yo: Eso no es cierto. El marketing es maligno y tu lo defiendes porque eres un maligno nazi de la alemania (maligna).

Alehop, se acabó la discusión. Por la puerta grande.

Para la siguiente entrada: Australianos, suecos y vasco-españoles.

Fiestas, cristales y hospitales (Parte 2)

11:00 AM - 2:00 PM  

Mis amigos venían de rato en rato, más preocupados cada segundo que se les pasaba el ciego. Estuve a punto de irme 2 veces, me parecía excesivo estar allí con un suero clavado: No me dolía tanto ni me sentía mal. No podía mover el dedo corazón del pie, pero no me parecía tan grave.

2:00 PM

Cuando por fin me miró el médico, se confirmaron los rumores: Me iban a operar para abrir la herida y buscar el Tendón Perdido. En teoría poca cosa.

2:30 PM

Una enfermera me dijo que me va a hacer un electrocardiograma, para ver si me funcionaba bien el corazón. Consiste en ponerte un montón de ventosas en el pecho y conectarla a una máquina que hace ruiditos graciosos. Nada a resaltar, solo que hizo falta afeitarme parte de la pelambrera del pecho para que se adhirieran las ventosas.

No, aún no soy metrosexual.

 

4:00 PM

Cuando creía que una radiografía de torax, un electro y que me estuvieran mirando la temperatura corporal y la presión arterial cada 20 minutos era para acojonarte antes de entrar al quirófano, me viene otra enfermera pidiendo una firmita.

Yo: ¿Que dice este papel?

Enfermera: Nada, es otra parte de la rutina pre-operatoria, tienes que firmarlo para pasar a quirófano.

El papel decía que si por lo que fuese algo salía mal en la operación y me lesionaba de forma no esperada, me quedaba incapacitado o fallecía los médicos no tenían la culpa: Conozco los riesgos de la operación y mi vida queda en las manos de ellos.

Lo que viene a ser un: "Si por lo que sea nos cargamos al chaval o le cortamos el pie por accidente, que no nos pueda denunciar"

Maravilloso.

6:30 PM

Y ahora empieza lo bueno:

Me pusieron en una camilla y me llevaron al quirófano. Ahí me abordó una chica de unos 30 años, con una voz muy agradable y ambas paletas partidas. Curiosamente no le quedaba nada mal le daba un toque de niña traviesa que le hacía más atractiva, en plan Lolita.

Lolita: Hola Juan Ramón, ¿Cómo estás? Soy tu anestesista, mi trabajo es que no te duela nada y que lo pases muy bien.

Me gustaba como sonaba eso.

Lolita: Ya verás lo a gusto que vas a estar, tu si notas que te duele algo, solo tienes que decírnoslo y nosotras nos encargamos.

Y vaya que si se encargaron. Primero me enchufaron a un huevo de máquinas para monitorizarme la tensión y el corazón.

Lolita: Vaya, me dice la máquina que estás tenso, te voy a meter esto para que te relajes. Igual te marea un poco.

Y la verdad es que no noté demasiado, de momento.

La anestesia principal que me iban a poner era la epidural: Esta anestesia te paraliza de cintura para abajo y se administra directamente entre 2 vértebras, justo encima del culo. Es la que suelen poner a las embarazadas, y por lo visto a subnormales como yo también. Antes dolía un huevo (por lo que cuenta mi madre) pero ahora te ponen antes anestesia local y no te enteras de nada.

Resulta que Lolita tenía una amiguita, que también era anestesista, y creo que no tenía demasiada experiencia. Llamemosle Becaria.

Lolita: ¿Sí, mira, tienes que tocar aquí, detrás de la espalda, ves? Hazlo tú.

Becaria: ¿Así?

Lolita: Eso es. Pues ahí tienes que clavar la aguja, perforar el cartílago y administrar la anestesia dentro de la columna vertebral.

Aunque estaba empezando a subirme la mierda que me había pasado Lolita me entró un escalofrio y un poquito de mal rollo. Luego sentí como si me pasara una descarga eléctrica por las pelotas y la pierna izquierda, y grité.

Becaria: ¡Huy, creo que me he pasado! ¿Igual he clavado la aguja demasiado, no?

No pude evitar pensar que clavar la aguja demasiado significaba que me había traspasado la columna con una aguja. 

Lolita: Puede ser, vamos a clavarla otra vez.  

Y bueno, al final lo consiguió y le dieron los créditos que le faltaban para acabar el master en drogadora profesional, digo yo. Se me durmieron las piernas y comenzó la operación.

Lolita me seguía viendo tenso, así que me drogó un poquito más. Entonces si que empecé a pasármelo bien, y a delirar.

Yo: Joder, la verdad es que me encanta vuestro trabajo, ¿sabeis? Ayudais a la gente y todo eso, los informáticos lo único que hacemos por los demás es hacer sus vidas más complicadas encadenándoles más y más horas a programas absurdos imposibles de manejar, pero vosotros luchais por la vida de la gente, si no fuera porque nunca me había atraído la medicina hasta ahora mismo que me parece la hostia porque es igual que esa otra vez que estaba yo con un amigo y le dije que…

Mientras yo les comía la oreja, el médico tenía mi pie abierto delante suyo y me estaba atando el tendón. Casi al final de la operación empecé a notar dolor. Noté como se me empezaba a pasar el efecto de la epidural justo cuando el médico dió la última puntada a mi tendón, mi dedo se movió a la vez que el médico tiró de la aguja. Pero bueno, en ese momento yo era feliz.

7:30 PM 

De quirófano me llevaron a la UCI, y ahí me dió todo el bajón, ya que la anestesia que me hacía feliz fue filtrada por mis riñones a la vez que me dijeron que iba a estar todo Agosto puteado. 10 días de escayola, y a saber cuando podría volver a andar con normalidad, probablemente un par de semanas más.

Me dormí. 

10:00 PM 

Cuando desperté me asusté. Notaba algo molesto entre las piernas, algún tipo de objeto extraño: Con horror descubrí que eran mis pelotas, que habían perdido toda su sensibilidad. Entonces me vino a la mente Becaria atravesándome con la aguja la columna vertebral y se me pasó por la cabeza que igual se me había muerto el pito, pero me aclararon enseguida que eran efectos secundarios de la anestesia. Cómo dijo un amigo mio que también había pasado por esto, la sensación de tocártela en ese es como tocársela a otro hombre, sientes que no es tuya.

Y es que en realidad no eran mis pelotas: Eran las pelotas de la Epidural. La enfermera me dió 3 datos:

1º: La epidural se filtra por la orina, pero el problema es que se reabsorbe de la vejiga mientras mees.

2ª: Si no conseguía mear, me iban a tener que meter una sonda.

3ª: En cuanto meara, mis padres me podrían sacar del hospital y llevarme a casa. 

La verdad es que según me dijo mi padre, lo de la sonda podía crearme una herida interna y dejarme muy puteado, pero a mi me importaba una mierda, porque solo tenía en la cabeza una cosa: Que me dieran el puto alta. Así que me concentré, y con el pene totalmente anestesiado conseguí mear mi camino a la libertad en un orinal portátil. Me sentí un héroe.

Así que bueno, creo que esto se puede considerar una aventura, ¿verdad? Espero que la próxima sea sobre un viaje o un día divertido, no algo que implique a osakidetza ni un susto como el del otro día.

Ni un verano a tomar por culo. emoticon 

Pero bueno, el lunes me quitan la escayola y podré empezar a andar, aunque me parece que este año no voy a hacerme el Camino de Santiago.

¡Un abrazo! 

 

 

 

Fiestas, cristales y hospitales (Parte 1)

Seguro que empezar escribiendo lo subnormal que soy no anima a la gente a leer, pero es que ir en chancletas a un concierto de hardcore-rock al aire libre no da lugar a discusión. Os podeis imaginar la situación: Alcohol, amigos, saltos, un cristal como un ñu de grande…

Noté como algo me atravesaba la chancla y el pie a la vez, pero curiosamente no me dolió, vaya usted a saber porqué. Me lo arranqué y volví a intentar seguir de fiesta, pero notaba el pie entumecido y como mojado. Y es que sangré bastante.

La reacción de mis amigos bilbainos no tardó en producirse, al más puro estilo una de cal y otra de arena: Mientras alguien llamaba a la ambulancia otro buscaba los mejores planos para sacar fotos. Mientras uno buscaba algo para parar la hemorragia, otro contaba chistes. Yo de mientras decía chorradas y me preocupaba por mi salud al mismo tiempo, contagiado por el extraño ambiente sangriento-festivo. Me empecé a marear, pero no sé si fue por la borrachera o por estar sangrando como un cerdo.

esta foto describe lo de una de cal y otra de arena 

 Llegó la ambulancia y el dueño del culo de la foto me acompañó hasta urgencias. Allí me atendió un médico de guardia recien despierto que me trató con gran amabilidad:

 Amable doctor: ¡Todos los putos viernes y sábados lo mismo, chavales con traumatismos! ¿Es que no podeis tener aunque sea un poco de cabeza? Me teneis hasta los cojones, despertándome para  nada.

Yo: Bueno, pero si no fuera por borrachuzos como yo, usted no tendría trabajo.

Me anestesiaron para coserme, algo completamente inútil ya que traía mi propia anestesia ya desde las choznas. Cuando creía que me iban a mandar a casa,  el amable médico me miró el pie.

Amable doctor: Tienes el tendón cortado, así que te vamos a tener que ingresar… - Dijo intentando ocultar su satisfacción.

Acto seguido la enfermera me quitó la ropa y me puso una bata de estas con las que se te ve el culo y un suero clavado en el brazo.

2:15 AM

Me llevan a observación en una camilla, y yo no puedo estar flipando más. ¿Que coño está pasando?. Hasta que no te vea un traumatólogo no te podemos decir que van a hacerte, me cuenta la enfermera. ¿Y cuando vendra el médico?. Hasta la mañana, que ahora están durmiendo. Me duermo.

6:00 AM

El pie y la resaca me despiertan. 

Yo: Enfermera por favor, ¿me puede traer un vaso de agua? 

Enfermera: No

Yo: ¿¡¿¡Cómo que no!?!?

Enfermera: Como puede ser que te operen, no puedes beber ni comer nada.

Solo pensar en una resaca, con una aguja clavada en el brazo y sin poder beber agua me quería morir. Pero el suero es algo maravilloso, no pasas sed ni de resaca y no me dolió casi la cabeza en todo el día, me parece que voy a comprarme uno para fiestas.

11:00 AM

¡Que detalle! Mis amigos han venido a visitarme. ¡Cómo han madrugado!. ¿Espera un momento, porque llevan la misma ropa que ayer? ¿Porque tienen los ojos vidriosos?

Amigo 1: ¡Como estas, Juin! ¿Joooder, que es esto que te están pinchado? ¿Drogas? ¡Que guapo!

Yo: Uno es suero y el otro es antibiótico.

Amigo1: ¿Que pasa si toco estas ruedecitas de aquí? 

Yo: ¡No toques eso!

Amigo1 me abre el suero más de la cuenta y luego al intentar colocarlo en su posición original, me lo cierra completamente.

Amigo3: ¡Pero que bata más bonita tienes! ¡Se te ve todo! Esa enfermera de allí delante te está mirando de forma golosa.

Amigo2: Tú di que te duele mucho mucho y que te den morfina.

Yo: Por favor dejad de gritar, que estamos en urgencias.

Amigo1: Esa enfermera está colada por tí, dile que te haga una mamada como en las pelis. Todas las enfermeras que he visto en pelis acaban haciendo mamadas… 

Amigo2: Desde luego, si no querías venir a la fiesta de hoy solo tenías que decirlo… Si es que no sabes que hacer para llamar la atención.

Amigo4: ¿Bueno, y donde vamos ahora? ¿Que tal están los precios en la cafetería del hospital? ¿Te traemos una cerveza?

Bueno, suficiente por hoy. Mañana continuo con la operación.

¡Nos vemos!