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Estereotipos Nacionales (2ª Parte)

Los Suecos:

Lamentablemente no tengo nada que desmentir con esta gente. Los tópicos que tenemos se ajustan a ellos como un guante.

- Las suecas están buenísimas.

- La única forma de distinguir un funeral sueco de una fiesta sueca es el color de la ropa de los asistentes.

Y no es porque los funerales sean divertidos precisamente. Son amabilísimos, deportistas y educados tanto que no son capaces de hacer ni un poquito el cenutrio cuando beben (que al fin y al cabo es como se lo pasa bien uno). Como curiosidad, algunos en vez de fumar tabaco se lo ponen debajo del labio (snus se llama).

Vasco-Españoles:

Es dura la vida del nacionalista vasco fuera de su país. Veamos unos ejemplos.

Primera fiesta internacional de la estancia de Patxi en México.

Mexicano: Hey, que onda. ¿Como te llamas? ¿De donde eres?

Patxi: ¡Aupa! Me llamo Patxi, y soy vasco.

Mexicano: ¿Vasco? ¿Y eso que es?

Patxi: Bueno, es un país que está entre Francia y España.

Mexicano: ¡Aja! ¿Así que eres de Andorra, no? ¿Creo que he oido hablar de ese asunto, allí la gente habla catalán, verdad?

Patxi con paciencia instruye al pobre pecador.

Patxi: Euskadi es una bella tierra habitada por los valientes vascos, que luchan siempre contra el invasor…

Otro mexicano: ¡Eeei que onda! ¿Como te llamas? ¿de donde vienes?

Patxi: Me llamo Patxi, y soy del País Vasco.

Otro mexicano: Aaaaaa, creo que sé donde es: ¿Barcelona, no? ¿Ahí es donde está el pueblo de los comics de Asterix, cierto?

Patxi: No exactamente…

Otro mexicano: ¿Y el vasco es un dialecto del español, verdad?

Patxi: Noooo, en realidad los vascos vienen de los antiguos celtas que no fueron conquistados por los romanos…

Unos cuantos no iniciados más tarde:

145º Mexicano: ¿Que onda guey? ¿Como te llamas? ¿De donde eres?

Patxi: ¡Español, soy Español! ¡Y me llamo Francisco! ¡Paella, Toros y Olé!

Un Estadounidense Que Pasaba Por Ahí: ¡Ooooo, Spain! Its in Southamerica, near Argentina, am I right?

Ya veis, terrorífico. Ni siquiera Sabino Arana sería capaz de insistir en su nacionalidad después de pasar por esta experiencia. Ha hecho falta mucho bakalao al pil-pil para convencer a Patxi, una vez de vuelta en su tierra, de que no había nacido en Huelva.

Australianos:

En este apartado debo aclarar que sólo he conocido a 2 australianos, así que espero que no sea algo normal en la isla ser un demente.

Nada más conocer a uno de ellos:

Aussi: Hola, me llamo Aussi. ¿Oye, te puedo hacer una pregunta?

Yo: Claro

Aussi (salivando): ¿Sabes si las mexicanas llevan el coño depilado?

El otro australiano que conocí no era un pervertido sexual, pero su locura no era menor.

Yo: ¿Tú eres vegetariano, no Andrés?

Andres: Si, claro.

Yo: ¿Y porque te hiciste vegetariano?

Andrés: Muy sencillo. Estaba un día drogado con unos amigos dando vueltas por el monte cuando me encontré un toro. El toro me habló, y me empezó a contar su vida. ¡Era un toro muy amable!. Despues de 2 horas hablando con él, me di cuenta de que nos habíamos hecho muy buenos amigos. Entonces, el toro me dijo:

Vamos a hacer un trato, Andrés. Comer carne está mal, así que te prometo que dejaré de comer carne si tu también lo haces. (No me dí cuenta de que me estaba intentando engañar: Los toros no comen carne).

Yo le contesté: ¡Pero a mi me gusta mucho la carne! Vamos a hacer una cosa: Si me ganas una partida al Mario Kart, entonces yo
me haré vegetariano. Y maldita sea, nunca juegues al Mario Kart contra un toro, ¡no tienes ninguna posibilidad!. Me ganó con contundencia, y eso que me dejó elegir a la seta, que es el mejor corredor de todo el juego.

Un día en casa de los gabachos:

Andrés: ¿Sabeis que las vacas duermen de pie? Un juego al que solíamos jugar mis amigos consistía en empujar vacas ladera abajo cuando estaban dormidas.

Gabacho: Suena casi tan divertido como ese juego de arrancar el buzón más grande.

Andrés: ¡Se me ha ocurrido una idea!

Gabacho: No vamos a hacer otra guerra de comida, Andrés. La otra vez vaciamos la nevera.

Andrés: ¡No es eso! ¡Poneos esto en la cabeza, y así la fiesta será mucho más divertida!

Gabacho: ¿Una bolsa de plástico en la cabeza? ¿Crees que vas a convencernos para que nos pongamos una bolsa en la cabeza?

Al final lo consiguió

PD: Andrés, siento de veras que no he sido capaz de, como me pediste, describir la gran amistad que se formó entre la gente de casa Rodriguez. Intento escribir algo bonito y esto es lo que me sale. Un abrazo para todos.

Estereotipos Nacionales (1ª Parte)

A petición de mi amigo Andrés, el Canguro Lisérgico:

Cuando uno se encuentra en una situación en la que se relaciona con mucha gente de otros países, tiende a prejuzgar a esas personas por su nacionalidad y luego añadirle a ese estereotipo conclusiones personales. Si se conoce a, por ejemplo, un ruso, todo el mundo sabe que los rusos beben mucho vodka. Este ruso resulta ser alguien simpático y hablador. Conclusión: Los 142 millones de rusos que hay en el mundo son simpáticos y habladores y además beben mucho vodka. Con 2 cojones.

Y sí, lo habeis adivinado: Voy a hablar de los amigos extranjeros que hice en mi “Erasmus”.

Principalmente me junté con franceses (gabachos, para que nos entendamos). Tenía muy malas referencias de los gabachos: Mi madre, que ha vivido tiempo en Francia me enseño desde muy pequeñito la clásica frase “Francia es muy bonito, pero tiene un problema: Está lleno de franceses”. Además, vivo cerca de la frontera: Los gabachos vienen aquí de fiesta a menudo, emborrachándose más de la cuenta (como todo el mundo pero hablando gabacho, que da más grima). Además tienen fama de estirados, de mirarnos por encima del hombro y de ser unos mariquitas.

Si hablamos de francesas, curiosamente, la cosa cambia: El acento deja de ser grimoso y pasa a ser sexy, tienen fama de ser unas golfas y además hay una ventaja extra: Si te rechaza una francesa, puedes criticarla por ser gabacha, falsa, manipuladora y mala persona: Tus amigos siempre te darán la razón.

Con estas referencias empezamos a conocer y a hablar con franceses nada más empezar el semestre: Ellos no hablaban español aún así que nos comunicábamos en inglés. Como yo hablaba algo más de inglés que la mayoría de mis compañeros de piso entablé relación mucho antes hasta llegar a un punto en el que sin darme cuenta, pasé a formar parte del enemigo.

Quedaba con los gabachos a menudo, y en la comunidad latina formada por chilenos, españoles, mexicanos y vasco-españoles (que se empezaron a reivindicar como vascos pero que al final no lo hacían porque era muy cansado hacerlo y explicar donde estaba el País Vasco a todos) no se veía con buenos ojos.

- ¿Que, ya hablas francés?

- ¿Otra vez te vas? ¿Que te pasa, tienes gabachitis?

- ¿Vas otra vez con los gabachos? Pero que no te vas a hacer a ninguna, deja de intentarlo.

- ¡Desertor! ¡Traidor! Que poco amor por la patria.

Y así hasta el infinito. Pero bueno, al final no me pegaron ni nada, así que me doy por satisfecho.

Es verdad que un francés puede parecer estirado en un principio, pero tienen un corazoncito todos, en serio. Ni se comen a los niños, ni odian a todo el mundo que no hable francés ni son todos unos intelectualoides insufribles. Me atrevería a afirmar, aún a riesgo de recibir duras críticas, que son seres humanos… Además, los hay de diferentes sabores: ¿Sabiais que no es lo mismo un gabacho de Lyon que uno de París o uno del Sur? Sabiais que dentro de Francia también tienes sus estereotipos, rivalidades entre regiones, ciudades, diferentes acentos…

En definitiva, somos todos mucho más parecidos de lo que pensamos, y generalizar es estúpido. Pero como también es divertido, lo voy a seguir haciendo.

La gente que se juntaba en esa casa era principalmente gabacha, pero también había 2 alemanes y un australiano. Los alemanes trabajaban los que más y no porque les gustara y fueran unos trabajadores natos: Nosotros teníamos 5 asignaturas, pero no teníamos la barrera del idioma. Los franceses tenían 4 o 3 según la universidad y no pegaban un palo al agua. Los alemanes tenían 6 o 7 asignaturas y les exigían buenas calificaciones desde sus universidades.

Hay una cosa curiosa sobre los alemanes: ¿Alguien se siente responsable hoy en día por la guerra civil? Que tu abuelo hubiera participado en ella y matado gente, que Franco más tarde haya instaurado una dictadura y matado a más gente… ¿Te hace sentir culpable? Bueno, pues a los jovenes alemanes las películas yankis y los medios de comunicación les hacen sentir culpables de lo que pasó durante la 2º guerra. Ellos no existian cuando pasó eso, pero parece que no fue suficiente arrepentimiento el de los hijos de la guerra, los nietos y los bisnietos tienen su granito de responsabilidad también.

Obviamente pocos alemanes se sienten cómodos cuando les llamas nazis. En cuanto hubo un poco más de confianza, era el comodín perfecto para hacer valer tus argumentos en una discusión:

Ejemplo: Arreglando el mundo a las 6 de la mañana completamente borrachos.

Yo: El marketing es una mierda, porque los anuncios son una mierda maligna que te lava el cerebro malignamente…

Felipito (Alemán estudiante de marketing): ¡El marketing no es publicidad! Estoy de acuerdo en que a veces la publicidad es engañosa y que debería regularse más, pero marketing es analizar las necesidades de los clientes y ofrecerle un mejor servicio.

Gabacho: Sí, tienes razón, el marketing no es que sea esencialmente maligno, es sólo una herramienta que hay que utilizar correctamente.

Yo: Eso no es cierto. El marketing es maligno y tu lo defiendes porque eres un maligno nazi de la alemania (maligna).

Alehop, se acabó la discusión. Por la puerta grande.

Para la siguiente entrada: Australianos, suecos y vasco-españoles.