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Compiladores y Andamios (El piso de estudiantes 4)

Un día indeterminado en el piso de estudiantes, a una hora indeterminada.

Me levanté de la cama con una suave resaca. Me sentía con fuerzas y motivado para volver a ser un hombre de provecho. Entré al cuarto de mi cuarto compañero de piso Fiu y le dije:

- ¡Que bien me lo estoy pasando celebrando el fin los exámenes de Febrero! Aun así, creo que ya es hora de volver a aparecer por clase. ¿Qué opinas?

Había sorpresa en los vidriosos ojos de Fiu - Ya te digo, no sería mala idea. ¿Que hora es? - Dijo.

- Ni idea. ¿Que día de la semana es?

- Espera que miro en internet - Cerró Fiu la ventana del videojuego al que estaba jugando y por acto reflejo abrió el emule - ¡Rayos y retrúecanos, se ha bajado el último capítulo de South Park!

- ¡PONLO YA! ¡AHORA! ¡Voy al frigorífico a por vino y cocacola!

Unas horas más tarde

Un relámpago de duda cruzó mi mente - ¿Oye Fiu, que estaba diciendo yo antes sobre Febrero y los exámenes?

- Hmm… No recuerdo muy bien… Ah, si. ¿Que te lo estabas pasando chachi ahora que han acabado?

- ¡Exacto! Que sería de mi sin tu portentosa memoria, amigo mio.

- Ya te digo. Si es que eres un desastre.


Unos días más tarde, en algún momento de la tarde.

- ¡Qué bien me lo estoy pasando celebrando fin de exámenes! ¿Me pregunto si ya será Marzo?

- El otro día miré en el periódico en un bar, creo recordar que era de Abril.

- ¡Imposible! Seguro que era un periódico del año pasado. Estás todo el día borracho, como te vas a enterar de esas cosas.

Fiu se indignó - ¡Pero como van a tener un periódico del año pasado en un bar! ¿Quieres apostarte una litrona a que estamos Abril? - El problema no era el comprar la litrona, era bajar a la tienda.

Estaba seguro de que no podía perder. ¿Cómo podían los días tan pasar tan rápido? Teníamos que estar en Marzo, tal vez en finales de Febrero.

- Acepto la apuesta. Venga, mira en el calendario del ordenador.

- De acuerdo, espera que miro el emule… ¡Centellitas, acaba de bajarse lo último de Lost! - Exclamó Fiu.

Se me iluminó la cara. - ¿En serio? ¡Espera que bajo a por…! - Pero entonces caí en la cuenta de la sucia maniobra. ¡Ja! No iba a picar tan fácilmente - Espera, si gano tendrás que bajar tú a por las litronas. No cambies de tema y mira la fecha.

Abrió Fiu el calendario. Se le contrajo el gesto plácido a un rictus de horror y me miró muy serio. - Tu ganas, tenías razón. No estamos en Abril.

- ¡Ja! ¡Lo sabía! ¿Qué día es hoy? - Dije sonriente, disfrutando de mi victoria.

- 15 de Mayo. Los exámenes empiezan en dos semanas.


26 de Mayo, 2:37 PM con 21 segundos y 4 milésimas de segundo

Vivíamos en un quinto piso, a la misma altura de la campana de la iglesia. Mi habitación tenía un pequeño balcón que daba a la plaza. Vivir a la altura de la campana de una iglesia no es algo divertido, sobre todo cuando la monja que tiraba de la cuerda para hacerla sonar era conocida en el barrio como Sor Senager. Su devoción y su santidad eran virtudes sólo eclipsadas por sus enormes biceps, que no dudaba en usar con vigor cada vez que había que llamar a misa. Los domingos era cuando de verdad se empleaba a fondo, hasta el punto de levantarnos a todos los pecadores resacosos que no habíamos dormido ni cuatro horas y que ni sabíamos que había dos cochinas tandas de misa todas la mañanas. Hubo un día que me planteé donar a la parroquia, en un alarde de generosidad cristiana, unos “buscas” para que fueran repartidos entre los cuatro feligreses de la tercera edad para ahorrarle trabajo a la adorable monjita culturista.

Asistir a clase con regularidad siempre fue una tarea titánica para mi. A veces había asignaturas que me gustaban, como la que estaba estudiando en ese momento: Compiladores. El profesor era buena gente y se explicaba bien, el primer semestre fui a casi todas sus clases. Incluso alguna vez hice un amago de tomar apuntes. Pero claro, el segundo semestre estaba a punto de acabar y tocaba la parte de las “gramáticas formales”. Quedaban cuatro días para el examen y yo aún estaba intentando entender el título. “¿Gramática? ¿Pero no estaba yo estudiando una carrera de ciencias?”

Para ahorrar tiempo decidí pasar de la teoría y aprender la mecánica de los ejercicios por el método Harry Potter (consiste en no intentar entender nada asumiendo que la teoría es magia). Había aprobado varias asignaturas gracias este método, pero esta ponía a prueba mis límites y mi cordura. Para que nos entendamos, los ejercicios tenían esta pinta.

\begin{displaymath}S\rightarrow SS\vert aSb\vert bSa\vert ab\vert ba\end{displaymath}


\begin{eqnarray*}G_1 &:& \begin{array}[t]{rcl}S &\rightarrow& \mbox{\it nil\/}......it nil\/}\vert A \\A &\rightarrow& cAd\vert cd\end{array}\end{eqnarray*}

 


\begin{eqnarray*}S &\rightarrow& aB\vert ba \\A &\rightarrow& a\vert aS\vert bAA \\B &\rightarrow& b\vert bS\vert aBB\end{eqnarray*}



La primera señal de alarma fue cuando empecé a hablar solo.

- Son todo letras. Ni un sólo número. Cálculos con letras. ¿Que locura es esta? ¿Por qué los apuntes fotocopiados no explican nada? Espera, esto se tiene que hacer sustituyendo las S con las A y derivando las B. No, no tiene sentido. A ver, aquí hay un ejercicio resuelto. Veamos. No, esto no concuerda con mi teoría. ¿Y si fuera B con S? El tipo al que le fotocopiado los apuntes seguro que es un inútil ¿Y si está mal calculado?


26 de Mayo, 7:21 PM con 12 segundos y 243 milésimas de segundo

- Si dejo de pensar y dejo fluir la energía directamente del cosmos a mi mano igual doy con el resultado… El Tao de los Compiladores, sí, el Tao. El Tao es inefable e indescripble… Esta curva sigmoidea que he calculado aquí creo que no tiene nada que ver con la asignatura, pero puede servirme para invertir en bolsa, la voy a guardar a parte. Todos los patrones me llevan al número 23. ¿Que significará? Teniendo el cuenta la teoría de los múltiples universos, tiene que existir un universo paralelo en el que queden dos meses para el exámen y aun pueda ir a clase. ¿Habrá alguna forma de ir ahí? Bah, pero seguro que me tiro un mes y 3 semanas de fiesta si lo consigo, para que intentarlo.

Lo que hizo que de verdad me asustara fue ver a un tipo vestido de amarillo fosforito gesticulando detrás de la ventana. Me miraba y giraba la muñeca imitando el movimiento de abrir el pomo.

Era simplemente imposible llegar hasta el balcón de mi cuarto. Sólo podía haber una explicación: Estaba alucinando. El esfuerzo de estos exámenes había acabado por trastocar la frágil química de mi cerebro. Cerré los ojos y me los froté con fuerza. Al girar mi cabeza hacia la ventana el hombre no sólo seguía ahí, además parecía cabreado. Golpeaba la ventana con fuerza, gritando:

- ¡Chaval, hostia! ¡Abre la ventana!

Es jodido aceptar que uno es paranoide, pero la evidencia era innegable. No había forma humana de que alguien llegara a el balcón del quinto sin ser un portentoso atleta, y el producto de mi mente que había materializado detrás de mi ventana tenía una curva de la felicidad que más bien parecía una chicane. Decidí tratarle con amabilidad “ya puestos, mejor es tener un amigo imaginario que un señor cabreado imaginario”. Tomé aire, abrí la puerta del balcón y me dispuse a enfrentarme a mi nueva realidad.

- Joder, ya era hora. ¿No tendrás un pedazo de cartón, unos folios o algo similar?

¿Para qué querría una alucinación un cartón? Bueno, pensé, un delirio paranoide no tiene porque tener lógica. Le di la parte de los apuntes con los patrones para invertir en bolsa, aún era muy joven para arruinarme.

- Esto tampoco puede ser muy grave - murmuré algo más animado - no me ha pedido que queme cosas ni que vaya a la cocina a por un cuchillo, ni…

- Oye chaval, ¿que te pasa? Has tardado mucho en abrirme, estás hablando sólo y tienes muy mala cara. Además, aquí dentro huele a Ligre, deberías ventilar esto más a menudo. También podrías salir fuera a tomar algo, hace un solecito cojonudo.

Vaya, así que era eso. Mi subconsciente contándome en forma de alucinación lo que de verdad me apetecía hacer.

- No puedo, tengo un exámen en cuatro días.

Entonces me di cuenta de que mi alucinación estaba montando un andamio.

- ¿Cómo lo llevas? - Dijo el obrero mientras usaba los folios como tope para no joderme el techo de la terraza -

- Pues bastante mal, pero aún me queda tiempo. Espero.

- Jajajaja, no te preocupes chaval. ¡Hay trabajo de sobra! Deja de estudiar y te vienes a currar aquí abajo ahora mismo, que andamos faltos de personal. - Bromeó - ¿No sabías que ibamos a arreglar la fachada? Dos meses vamos a tardar.

Me asomé a la terraza y vi a otro operario abajo comiéndose un bocata de tortilla. El andamio subía inacabado por la fachada hasta mi cuarto. ¡Era verdad! No estaba loco y un resplandeciente sol brillaba en el cielo. Mientras disfrutaba de mi reencontrada cordura, el obrero había acabado de montar el invento y subía por él hasta el siguiente piso.

- Bueno chaval, que tengas suerte. - Dijo mientras escalaba - ¡Y baja a tomarte algo, que buena falta te hace!.

¡Ah, que gloriosa casualidad!. Me di cuenta de que ese hombre sencillo era una señal. Ahora mismo dejaría de estudiar y bajaría a tomarme algo. Que más daba el exámen, era primavera y el sol brillaba con fuerza, ya estudiaría durante… el verano, cuando son todas las fiestas, cuando llega el buen tiempo de verdad y cuando está todo el mundo en la playa.

Me senté en la silla y me sumergí en mi infierno de letras y cálculos incomprensibles cuando me di cuenta de que ya no tenía luz natural. La tela verde del andamio iba a ser mi paisaje durante toda la jornada de exámenes.

Dedicado a todos los que estais de exámenes. ¡Ánimo! Cuando sintais que os fallan las fuerzas y que no quereis seguir estudiando pensad lo siguiente: Cuando acabeis la carrera vuestra vida se volverá una puta mierda 12 meses al año y no sólo 3 como os pasa ahora. De nada.

El Piso de Estudiantes: Anécdotas y Leyendas (3ª Parte)

Bien entrado el otoño en el piso que compartía con China y Olaf, estaba a punto de aprender otra valiosa lección sobre la vida en piso de estudiantes, pero yo no lo sabía. Como ya empezaba a hacer frío, me había acercado a la estufa eléctrica que coleccionaba telarañas y óxido en una esquina para intentar hacerla funcionar. Estaba yo de cuclillas intentando hacer entender el mecanismo, cuando de pronto empezó a retumbar el suelo a mis espaldas.

Olaf: ¡¿PERO QUE HACES INSENSATO?! ¡NO TOQUES ESO!

No me pude dar la vuelta a tiempo. Olaf se había tirado en plancha sobre mi placándome y derribándome, como solía hacer con frecuencia con sus amigos cuando se había bebido unos litros de kalimotxo de más. Pero esta vez casi no estaba borracho. Era lunes.

Juin: ¿Que te pasa, Olaf? No sé si te has fijado, pero no es dinamita lo que estaba manipulando, es la calefacción.

Olaf: ¿Pero tú sabes lo que cuesta la calefacción en esta casa? Es eléctrica. ¿Es que no tienes prioridades?

Juin: ¿Prioridades?

Olaf volvió a mirarme con los ojos llenos de sabiduría y condescendencia. Después, poniendo una mano sobre mi hombro y volviendo la vista hacia el infinito volvió a hablarme con el acento oriental que guardaba para las grandes lecciones de la vida del estudiante.

El sabio Olaf: Mi pequeño saltamontes, el estudiante debe comportarse como distintos animales dependiendo de la situación. Por ejemplo: el estudiante sabio, aquel que no va a clase ni aunque le secuestre el rector, es como un koala durante el curso. Vive en paz consigo mismo y con la naturaleza, dedicándose a la vida contemplativa, al cultivo del alcoholismo y a la superación de videojuegos. En época de exámenes muchos koalas intentan ser como una hormiga, obedientes, estudiosos y trabajadores. Pero los koalas sabios saben que la metamorfosis del majestuoso koala a la insulsa y trabajadora hormiga es imposible. Y aunque fuera posible, no es ética, ya que iría en contra de los sus principios básicos. El koala sabio sabe que debe convertirse en alimaña. Fotocopiar apuntes, memorizar tests que se supone que el alumnado no tiene, entregarse en cuerpo y alma al noble arte de la confección de chuletas, estar los primeros en la cola del examen para conseguir asientos privilegiados y posiciones estratégicas…

Juin: ¿Qué tiene que ver la national geografic con la calefacción? Tengo frío.

Me intenté acercar otra vez al aparato calefactor. Olaf no se inmutó, siguió mirando al infinito con la mirada llena de sabiduría a la vez que apretaba con fuerza mi hombro. Estaba clavado en el suelo y no me podía mover. Olaf prosiguió.

El sabio Olaf: Tranquilo, impaciente colibrí. Cierto es que me he ido por las ramas cual grácil ardilla, vayamos al grano. Entonces, como koala y alimaña que quieres y debes llegar a ser, debes entregarte por completo a la única motivación real del estudiante. El ocio. Para mantener los niveles de ocio de forma adecuada hay que establecer prioridades. Por ejemplo, estas son las mías.

1º Comics
2º Videojuegos
3º Alcohol
4º Comida
5º Calor

El sabio Olaf: Si lo piensas, que la casa esté caliente no es algo prioritario. Incluso puede ser útil. ¡No sólo ahorramos en calefacción, también en percheros!

Juin: ¿Percheros?

El sabio Olaf: Sí, percheros. Verás como en invierno todos los visitantes de esta humilde morada no se quitarán nunca el abrigo al entrar. No necesitamos percheros, por que la temperatura de la casa será siempre la temperatura ambiente.

Juin: A ver si lo he entendido. ¿Quieres ahorrar en calefacción para comprar alcohol, comics y videojuegos?

Olaf: ¡Lo acabas de entender! Me alegro de que compartas mi opinión.

Estaba yo intentando asimilar tanta sabiduría cuando explotó una tubería del baño. No era el piso más nuevo del mundo, pero tampoco era para tanto. Según los historiadores, las pirámides en egipto se habían construido por lo menos unas semanas antes que el edificio donde ahora yo vivía.

A la mañana siguiente aprendí otra valiosa lección. Resultó que el fontanero que había arreglado la tubería hacía unos meses no la había hecho del todo bien. Un charco permanente en el cuarto de baño era la prueba. Me presté voluntario para hablar con él por teléfono. Me concentré, quería hacerlo bien. Agarré el teléfono, respiré hondo y marqué el número.

Juin: Buenas tardes, señor fontanero. Llamo para que arregle usted el grifo que tengo aquí roto, si no es mucha molestia.

Señor fontanero: Vaya, resulta que estoy muy ocupado.

Juin: Entiendo que es usted un hombre ocupado, pero este grifo lo reparó usted hace unas semanas y estamos chapoteando en la casa. ¿No podría hacer usted una excepción?

Señor fontanero: Bueeno, por ser vosotros podría ir un día de estos a la mañana.

Juin: Pero señor fontanero, a las mañanas estamos muy ocupados. Las clases son de ocho a una.

Señor fontanero: Pero seguro que podeis saltaros alguna clase, ¿no?

Juin: Si no es por no querer saltarnos clases, pero es que si nos saltamos clases, solemos dormir.

Señor fontanero: Bueno, pues entonces quedamos la semana que viene a la mañana un día de estos, vuelve a llamarme y así mejor.

En esto que pasaba China por ahí. Sonriente, me dijo con voz suave y amable.

Amable China: ¿Te importa si intercambio unas palabras con el señor fontanero?

Le pasé el teléfono. En cuanto agarró el aparato el rictus y la voz le cambiaron de forma drástica.

Darth China: VAS A VENIR AQUÍ CUANTO ANTES POR QUE FUISTE TÚ EL QUE LA CAGÓ AQUÍ Y MÁS TE VALE MOVER EL CULO Y HACERLO BIEN ESTA VEZ POR QUE SE DONDE VIVES Y DONDE ESTUDIAN TUS HIJOS Y CREEME QUE COMO NOS HAGAS PERDER EL TIEMPO VAS A ACABAR DESCUBRIENDO NUEVAS DIMENSIONES DE LA PALABRA DOLOR QUE NO HAS IMAGINADO EN TUS PEORES PESADILLAS… Ok, no hay problema. ¡Nos vemos!

China colgó y me dijo.

China: El fontanero viene mañana. Por la tarde.

La lección aprendida fue: Nunca, bajo ningún concepto, mosquees a China. Lástima que no fuera tán fácil como sólo proponérselo.

El Piso de Estudiantes: Anécdotas y Leyendas (2ª Parte)

Miercoles 8:00 AM — Universidad del Susto

El aula está abarrotada, no entra ni un alfiler. Por suerte, Taltos me ha reservado el sitio. Con gran esfuerzo y unos cuantos empujones me siento al lado suyo. Él me increpa nada más sentarme:

Taltos: ¡Juiiiin, pero peinate de una puta vez! Puedo saber, por como vienes a clase por las mañanas, cuantas horas has dormido apoyando el cebollón a la izquierda y cuantas a la derecha. Que sepas que hemos quedado a las 10 para hacer el trabajo, hasta las 2.

Juin: Vale.

Taltos: ESPERA UN SEGUNDO. Hueles a alcohol. ¿Que coño pasó ayer?

Juin: ¿Ayer? No me acuerdo...

En cuanto acabo de decir eso la cruda realidad me golpea a la vez que entra el profesor al aula y todo el mundo saca sus libros: Tengo sólo media resaca porque aún estoy medio borracho. Me abrazo a mi mochila y cierro los ojos esperando que esto sea un sueño mientras las imágenes de lo que no tenía que haber pasado se suceden una detrás de otra…
Martes, 6:00 PM

En este momento no puedo ser más feliz: Después de intentarlo durante 3 horas… ¡He conquistado El Cairo! Sabía que la clave era elegir a Mahatma Ghandhi como lider. Los trabajadores indios mejorados me han dado los recursos que necesitaba para superar al ejercito Egipcio… ¡Con esta victoria los Malies ya no podrán igualarme!

Olaf: Oye maldito enfermo, ¿te apetece dejar de desperdiciar tu vida en tu mundo virtual y venir a desperdiciarla al mio? ¡Eminem me ha dejado otra vez su Xbox!

Juin: De acuerdo, un cambio de aires me vendrá bien.

Martes, 8:00 PM

Sólo llevabamos jugando 2 horas cuando sonó el timbre. Olaf se levantó y abrió la puerta.

Olaf: Es Drinkall, un amigo mio. ¿Oye Juin, tú sabes jugar al Duro?

Después de haber visto tantas y tantas veces el mismo resultado recomiendo al lector que en cuanto escuche por primera vez esa pregunta salga corriendo sin mirar atrás. Teniendo en cuenta, de todas formas, que yo estaba en pijama, mi propia casa y nadie me había avisado del peligro, respondí:

Juin: ¿No, como se juega?

La mirada de complicidad entre Olaf y Drinkall debería haberme avisado de que algo no estaba bien.

Drinkall: Es muy sencillo. Ponemos 4 vasos llenos juntos y tiramos una moneda haciendola rebotar contra la mesa. Si consigues que entre en un vaso, se lo puedes mandar beber a alguien. Si entra en el centro, mandas beber los 4 vasos y puedes repetir la tirada. Mira, he traido kalimotxo del Eroski. Todo lo que he sido capaz de cargar.

Juin: ¿Beber? ¡Pero si estamos a Martes! Hoy no he ido a clase en todo el día, pero mañana he quedado para hacer un trabajo y no puedo faltar.

Olaf: No te preocupes, yo también he quedado mañana. No nos vamos a emborrachar ni nada, es sólo por hacer algo.

Martes, 9:00 PM

Olaf: Juin, bebes.

Drinkall: Bebes Juin.

Juin: ¡Maldita sea, es imposible meter la puta monedita! ¿Y como va eso de que si se te cae la moneda de la mesa bebes? ¡No me habíais hablado de esa regla!

Olaf: Siempre puedes ser una nenaza y retirarte. Yo te doy la opción.

Drinkall: Centro. Repito. Bebes 5, Juin.

Juin: ¡¿¡¿Otra vez?!?! ¿Pero como coño lo haces? ¿Entrenas en casa?

Drinkall: Si. Todos lo hacemos. Y si aprecias tu hígado, tú empezarás a hacerlo también.

Juin: Baldita sea… Estoy ya bastante pedo, creo que me voy a bretirarr…

Olaf: Ya te decía yo, Drinkall. No tiene cojones.

Juin: ¿Que no tengo Cobonjes? ¡Trddae la moneda! Aja, dentrddo, ¡¡¡pod fin!!! ¡Te bebes una!

Olaf: Era mi turno, así que te la bebes tú.

Juin: Mieddda.

Martes, 12:45 PM

Olaf: ¡Mira lo que he encontrado, vodka que sobró del otro día! Mmmm, es del bueno, del que cuesta 2 euros el litro. Principe Kolokov. ¿Que te parece si jugamos un Soul Vodkalibur? Quien pierda un combate, bebe.

Miercoles 1:00 AM

Drinkall: Juin, bebes.

Miercoles 1:14 AM

Olaf: Bebes, Juin.

Miercoles 1:20 AM

Drinkall: Bueno, ahora bebo yo, que me estás dando envidia.

Miercoles 2:00 AM

Alguien: Juin Bebes.

Miercoles 9:15 AM

Ahora si que empieza a venirme la resaca, hoy va a ser un día largo de verdad. Tengo una de esas resacas en las que, a parte de notar un clavo atravesandome el cerebro, escucho voces. Todas dicen: Bebes Juin… Juin bebes… Bebes Juin… Bejuin… te bebes 5… no tienes cojones… Bebes beeeeebees…. Me vengaré, lo juro.

Taltos: Me da igual que te duela la cabeza, tenemos empezar el trabajo ya. Mañana tambien tenemos que quedar. ¿Que te parece si quedamos en tu casa a la tarde?

Juin: Por mi perfecto. Por cierto, ¿sabes jugar al duro?

Continuará.

El Piso de Estudiantes: Anécdotas y Leyendas (1º Parte)

Cuando vi la película Gente Pez creo que estaba en el local con mis amigos donostiarras. La película gira en torno a una casa en la que viven, o malviven, según lo mires, estudiantes y otras clases de maleantes. Cuando acabó la película la gente que no había tenido la suerte de vivir en un piso por su cuenta comentaba:

Fumeta1: Juas, que divertida. ¡Que imaginación tiene Mauro Entrialgo! ¿Como se le han podido ocurrir tantas locuras?

Fumeta2: Joder, que cerdo estaba el piso. Se han pasado, no es creible que nadie viva así.

Fumeta1: Y menudo colgado de compañero de piso, ¿que no? No existe gente tan asocial como el Edorta, o tan borracho como el inglés.

La gente que por el contrario había pasado por la experiencia de compartir piso estaba asustada: Parecía que los guionistas hubieran puesto cámaras grabando dentro de nuestras casas: Esta película puede parecer exagerada, pero la realidad supera la ficción. Rememoremos viejas leyendas, grandes momentos y olvidables episodios de nuestras vidas. Rememoremos la vida del estudiante.

El primer año: Sintiendo el peso de la historia

Llegué a un piso de estudiantes ocupando una habitación que había quedado libre. Esto no era nada nuevo ya, llevaba pasando desde tiempos inmemoriales.

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ATENCION, PROPIETARIOS DE VIVIENDAS A RENTAR:

Si tiene usted un piso de mierda que no tiene ganas de arreglar, alquileselo a unos estudiantes. Pueden ser sucios e irrespetuosos con la vecindad, pero… ¿Que importa? Además, puede ser que le eviten el trabajo de realquilarlo, ya que son como ratas: Hay muchas y son indistinguibles. Usted puede notar que falta alguno al empezar el curso, pero tendrá otro distinto ocupando su lugar. ¡Son todo ventajas!

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Viviendo ahí estaban Olaf y China. A China le conocía de Donosti, ya que era novia de un conocido mio. A Olaf le conocí en la universidad, por pura casualidad ya que no se dejaba ver mucho por ahí. Sólo iba para encontrarse con sus amigos y organizar quinitos matutinos, una sana costumbre que consistía en beberse unos cuantos hectolitros de kalimotxo para desayunar.

Yo tenía mucho que aprender. Algo que no he llegado a aprender aún es a NUNCA hay que andar descalzo en un piso de estudiantes, pero por ejemplo si que aprendí a hacer la compra como dios manda. Olaf se ofreció gustoso a instruirme, el era ya todo un maestro.

Por supuesto que aprendí el valor nutritivo/económico de la pasta y el arroz, las bondades de las latas de fabada, a completar mi dieta con barritas de merluza (que también hay que comer pescado) y a comprar huevos, que vienen dentro de unos óvalos de color marrón claro. Pero todo esto es básico, el conocimiento de Olaf era mucho mayor

Eroski tenía una oferta en yogures (que eliminaron por gente como Olaf) que decía lo siguiente:

“Los yogures que caduquen antes de 7 días… ¡Te los regalamos!”

Olaf: Bien pequeño saltamontes, los yogures son caros, así que hay que buscar yogures que estén a punto de caducar.

Juin: No hay ninguno, oh maestro. Las pérfidas dependientes del supermercado los habrán retirado para que no les regañen sus superiores, o se nos habrá adelantado algún otro hambriento estudiante o alguna octogenaria madrugadora.

Olaf: Te equivocas, mi inexperto amigo. Mira al final de la balda. Los yogures que están más cerca de caducar siempre están situados más a mano. Si cambias el orden de los yogures, dentro de unos días recogerás lo que sembraste, y podrás cenar 5 yogures todos los días.

Su política respecto al alimento era claramente de ahorro (ya que había que comprar kalimotxo y comics, bienes de mayor necesidad), pero hubo una vez que me sorprendió y recibí una valiosa lección.

Juin: Oh maestro, ¿que hace comprando papel de culo marca Scottex? ¡Este otro es claramente más barato!

Olaf: Esto se lo tendrás que decir al siguiente estudiante que venga a vivir contigo, amigo mio. Puedes ahorrar comprando la pasta más barata, ahorrar en fabada, pan de molde, comprar cerdo en vez de ternera… Pero JAMAS ahorres en papel de culo. El papel de culo genérico es como lija, y frotar el ano con lija suele traer incomodidades. He dicho.

Y compramos Scottex, además de 10 litros de vino y 10 de pepsi.