Mary Poppins es una Apología a la Droga
Vale, sé que he contado ésta aterradora realidad a más de la mitad de los lectores de este blog, pero me prometí hacerlo por escrito hace tiempo ya que un crimen así no puede quedar impune. La inmensa mayoría de los yonkis de los años 70 y 80 vieron ésta película rodada en 1964. Lo que la aborregada masa tiene por un bonito cuento infantil es en realidad una desgarradora historia de una familia entera destrozada por los estupefaccientes.
La historia empieza en la Inglaterra de principios del siglo XX. El Señor Banks (obviamente, banquero) se queda sin niñera porque sus hijos son unos putos delincuentes que la anterior no ha podido meter en cintura. Hace un casting y hay una cola kilométrica de ellas, pero desaparecen misteriosamente llevadas por un “viento” todas menos una: La Mari. El señor Banks no tiene más opción que contratarla.
Entonces La Mari una vez que tiene a los hijos del tipo, se los lleva al parque y se junta con un colega suyo que es pluriempleado, es músico callejero, pinta en las baldosas del suelo… Vaya, que era un vagabundo “Mi gorra es feeeeliiiiz con un coooobreee o doooos, dame argo paaaaayo que no es pa dronga”.
Y aquí es donde Mari, con la mierda que ha conseguido su colega Vagaba, empieza a joderles la vida a los niños. Imaginaros que vuestros hijos vuelven con la niñera a horas intempestivas y dicen que han estado dentro de los dibujos que hizo un vagabundo en un parque, que hecharon unas carreras de “caballo” e inventaron palabras muy largas que no tenían sentido mientras se reían mucho y se juntaban con flamencos, pingüinos que hablan… Es obvio lo que había pasado en ese parque, pero el Señor Banks no se dió cuenta a tiempo.
Al día siguiente los niños están jodidos, claro. Un “catarro”. La Mari, que es una profesional en estos temas, sabe que lo importante es que no venga el bajón, así que entona su famosa canción a la vez que da a los niños mejunjes de colores: “Con un poco de azúcar esa píldora que os dan, pasará mejor”. Y venga a seguir la fiesta.El siguiente crimen sucede en casa de un señor que, atención, muere. Y nadie parece darle importancia, porque este señor de avanzada edad nunca se había “reído” y La Mari y los niños (que le estaban empezando a pillar el gustillo) le hicieron “reír”. El señor empezó a “volar” y “murió de la risa”.
Los niños ya son yonkis y han participado en un homicidio.
En esto que vuelve a entrar en escena el amigo Vagaba de La Mari. Ha conseguido un currillo como desatastachimeneas, que utiliza para entrar en casa de los ricos para hacer fiestones. La montan tan gorda en casa de los Banks, que acaban subidos al tejado cantando canciones y metiéndose en las chimeneas (y en todas las esquinas de la casa). Cuando llega el Señor Banks, le pillan tan de sopetón que acaba uniendose a la fiesta.
Al día siguiente el Señor Banks pierde su empleo en el banco, no sin antes hacer que su jefe “vuele” y “muera de risa” como venganza. Entonces La Mari se va, dejando al cabeza de familia sin empleo, el traje roto y completamente desquiciado volando la cometa en un parque con sus hijos, que tambien les importa todo una mierda ya.
Esta película es más dura que Requiem por un Sueño.
