Humor interno
Muchos grupos de amigos (por no decir todos) con el tiempo acaban desarrollando lo que se conoce como humor interno. Este humor se caracteriza por generarse, de alguna forma, dentro del grupo.
Algunos grupos de amigos tienen bromas incomprensibles. Esto suele ser bastante exagerado en ambientes canábicos. Por ejemplo, un grupo de fumetas profesionales después de ver “Los caballeros de la mesa cuadrada” de los Monthy Python es capaz de empezar a decir “Ni 1″ para afirmar (Si) y “Ni dos” para negar (No) durante meses reirse como la primera vez.
También es posible hacer una lista con los 10 tipos más duros de la historia de la televisión y tener a un pez visto en un documental El Cono el primero de la lista, por encima de Rambo y Terminator. Esto daría como resultado la frase hecha “¡Eres más duro que El Cono, tiiiio!”
Tambien se puede abusar de una palabra hasta el punto de sustituirla por la mitad de las palabras de uso cotidiano, hacer canciones y utilizarla como nombre propio para todo miembro del grupo.
Un ejemplo:
Traps: ¡Buenos días Atrapas! Vaya atrapada ayer, hasta las cinco de la mañana. ¿Que, ya estás atrapándote a ese videojuego de elfos y pociones?
Atrapas: Ya te digo Traps. Estoy atrapadísimo. Menuda atrapada llevo. ¿Oye, hacemos unos trapspaguettis?
Traps: ¡Trapstupendo! Pero necesitaré un pinche que me ayude con la atrapada.
Atrapas: No hay problema. ¡Atrapémonos!
Traps: Taratarí taratí tara traps.
Si alguien cree que exagero se equivoca.
Mientras unos optan por el surrealismo, otros se decantan por el hijoputismo. Si el humor de tus amigos es de este tipo sabes que no puedes mostrar en ningún momento la más mínima debilidad. Es como ser parte de un banco de pirañas. En cuanto se te escapa un “oye, no me llames salchicha” la has cagado: A partir de ese momento te vas a llamar “Salchichi”, “Capitán Campofrio” o “Lord Embutido”. Probablemente serán los tres a la vez. Y te lo llamarán una cantidad de veces proporcional a lo que te pique.
Pero tampoco te preocupes demasiado, por que probablemente en unos meses tu nombre habrá mutado a “Chichin” y en unos meses más “Chichón”, “Chinpún”, “Chunpún”, “Chucun”, “Tucu”, para acabar llegando a “Tuco”. La mutación de los motes es un tema fascinante. Las reglas que rigen la mutación de un mote son muy complejas, pero al final ningún mote acaba teniendo más de dos sílabas.
Además, cuando te pregunten por qué te llaman “Tuco” tendrás una historia divertida que contar.
Aunque si el humor interno de tus amigos tira por el hijoputismo, que te pongan un mote es la menor de tus preocupaciones. Unos cuantos ejemplos:
- Podrías entrar en una mala racha de esas en las que no ligas ni con tu mano. Tus amigos, en vez de apoyarte, puede ser que inventen un título honorífico (como Lehendakari, o grumete) y vayan gritando por la calle “¡Tuco Lehendakari!”. El título además no pasará de moda: Si Tuco por fin pilla, el siguiente en la lista pasará a ser el Lehendakari. Esto ayuda a la reproducción del”hijoputus maximus”. La motivación para pillar se dobla.
- También puede ser que alguien se acueste con tu hermana y que, cada vez que ese alguien sea mencionado en una conversación uno haga la gracia “¿De qué Julito hablas, del que se folló a la hermana de Menganito?”. Esto puede ser especialmente divertido si se dice delante de Julito, su novia, su madre y por supuesto Menganito.
- Si un día borracho haces algo que has olvidado (como por ejemplo, meterle mano a un travesti) tus amigos se encarguen refrescarte la memoria durante los siguientes años a tí y a todos tus conocidos.
- Puede ser que alguien se tome la molestia de hacer un videojuego con tu padre bebiendo vinos, debido al divertido hecho de que tu padre es un borrachín.
- También puede ser que alguien haga videoclip con tus ultimas conquistas, con la música sincronizada a la imagen.
- Cabe la posibilidad de que te empiecen a pegar unos punkis en el casco viejo de bilbao y que a tus amigos les dé por reirse de la situación.
- Puede ser que en una fiesta que organices en tu casa alguien piense que es gracioso enchufar el taladro y hacer un agujero en la pared. La culpa es tuya por dejar un taladro provocando en el salón.
- También puede considerarse divertido pegar la baraja al mueble del salón untando las cartas en kalimotxo.
- También puede pasar que tengas un accidente en el que tenga que venir la ambulancia y tus amigos aprovechen para hacerse fotos posando contigo mientras te desangras esperando a que llegue.
- Te puedes encontrar un día en un carro de supermercado cuesta abajo en iturribide, te puedes pegar la madre de las hostias y te digan que la culpa es tuya por haberte bajado demasiado pronto.
- También puede ser que tus amigos te disfracen de torero y te metan dentro de un batzoki.
- Puedes ser un poco moreno y no sólo que te llamen “Negro”. Puede ser que te hagan canciones. Puede ser que incluso tus amigos sean capaces de cantar “En la jungla, la negra jungla” a cuatro voces, ejecutando los graves y los agudos como músicos profesionales.
Pero bueno, todo esto es ficción. No sé como se me han podido ocurrir tantas barbaridades.
