Entries in the '' Category

¡Lo siento Telefónica! ¡Te echo de menos!

¿Recordais que hace poco dije que no quería contaros lo cabreado que estoy con los hijos de la gran puta que se supone que me iban a enchufar a Internet en casa? Me lo he pensado mejor. Necesito escribirlo y contárselo a mucha gente, mis compañeras de piso ya lo han oido demasiadas veces y temo por su salud mental. La mía ya no es un problema. Esperad un segundo: Voy a correr en pelotas y untado en crema de cacahuete mientras recito versículos del Antiguo Testamento por el vecindario un rato para relajarme y ahora vuelvo.
.
.
.
.

¡Que tonificante!. ¿Por donde íbamos?

Mi primer contacto con los proveedores irlandeses fué hace dos meses (dos meses, cagüentodo). Fuí a una tienda donde un letrero grande te ofrecía conexión a Internet. Un vendedor supervitaminado se me acercó.

Vendedor con algún café de más: ¿Holacomoestás, quieresqueteconecteaInternet, SI SIIIIII? ¡Dame tu dirección!

Juin: No acostumbro a dar mi dirección a drogadictos, pero si usted me va a conectar a Internet haré una excepción.

El vendedor escribió a la velocidad del rayo mi dirección en un ordenador que tenía por ahí y me dijo con un brillo de triunfo en los ojos:

Vendedor con algún café de más y completamente extasiado: Estásdentrodela CoberturaWireless! Te puedes conectar hoy mismo a Internet, ¿quieres? - asentí - !AQUITIENESTUMODEM!

Diez segundos más tarde estaba fuera de la tienda con un pack que me garantizaba conexión instantanea a Internet, y para que negarlo, eufórico. La idea es cojonuda: Los proveedores principales de Internet tienen una red wireless montada por las principales ciudades. Si estás su cobertura, te venden un modem que sólo tienes que encender, enchufar por un cable a tu ordenador y … ¡alehop! Conexión directa con cero configuración.

Claro que tiene un par de pegas. La primera es que es lento como el caballo del malo. Los nostálgicos que añoran esos momentos en los que para ver una foto guarra iba poco a poco cargándose la imagen, creando un efecto “me estoy desnudando poco a poco para tí” están de enhorabuena. Los que, por otro lado, disfrutan explotando a la pobre mula que les consigue toda su colección de videos que no podrán de acabar de ver ni aunque vivieran 200 años, no tanto.

Todo esto lo sé de oidas de todas formas, porque a mí no me funcionó. Encendí el aparatito y no me encontraba cobertura. Entonces empezó la fiesta. “Si tiene usted algún problema, llame al servicio de atención al cliente”.

Si alguna vez habeis pensado que vuestro proveedor de Internet tenía el peor servicio de atención al cliente del mundo siento deciros que estabais equivocados. Cabe la posibilidad de que que alguna banda de asaltantes de caminos reconvertida en empresa de telecomunicaciones tenga un servicio igual de malo que este. Pero simplemente no puede ser peor: Han llegado a la excelencia en el anti-servicio.

Además he tenido el privilegio de saber como funciona por dentro. Un amigo estuvo trabajando para esta empresa justo en la sección de servicio técnico y atención al cliente y me contó cosas de lo más divertidas. ¿Alguna vez, mientras hablabais con alguien le habeis notado la voz estrangulada? Eso es que está cagando. ¿Y no os ha pasado que, de pronto, se corta la comunicación y al rato vuelve? Eso es el botón de mute. Tienen en la mesa un botón que presionan y enmudece la linea. La gente de servicio técnico lo utiliza para cagarse en tus muertos, reirse de tí o para envidar a pares en el mus que están jugando (verídico). Pero sobre todo para lo primero.

Tener amigos trabajando en servicio técnico y atención al cliente ayuda a ser más comprensivo. El 60% de las llamadas empiezan con un cliente enfurecido. Nadie aguanta trabajando ahí más de 6 meses. Pero saber que cada vez que dejas de oir su voz durante unos segundos es muy probable que te esté insultando no ayuda a mantener la calma y la educación.

¿Y porqué están los clientes enfurecidos? Sencillo: El tiempo medio de espera son 40 minutos. Yo he llegado a esperar casi una hora. La solución para no enloquecer es poner el teléfono en modo altavoz y de mientras hacer otra cosa. Pero sigue siendo extremadamente frustrante.

La primera vez que llamé, como estaba diciendo, era porque no encontraba cobertura wireless en mi casa. Después de esperar casi una hora me dijeron que estaba en el límite del servicio y que debía subir el modem lo más alto posible en la casa y hacerle mirar al norte. Aun así no funcionó. Por lo visto, si existe la más remota posibilidad de que te funcione, te lo venden. Política de empresa. Hay clientes desesperados que intentan aumentar la señal envolviendo una caja de pizza en papel de aluminio.

Intenté conseguir conexión a Internet a través de todas las compañias que hay en el mercado, vía teléfono, cable de televisión, wireless caja de pizza, El Método Patentado MacGuiver del Tenedor y la Goma de Mascar… En una tienda me dijeron que me lo gestionarían, lo hicieron mal, tuve que ir 5 veces perdiendo mi tiempo para que al final me convencieron de su inutilidad y lo dejé correr. Lo único disponible y razonable económicamente era el ADSL. Pero como la casa donde vivo es nueva y no tenemos una linea de teléfono y los únicos que pueden poner lineas de teléfono son los de Eircom. Los de más tiempo de espera. El proveedor maldito del que nadie se atreve a pronunciar siquiera el nombre. Así fué mi conversación una hora de hilo musical después, esta vez con el servicio de ventas.

Una rusa con voz de profundo cansancio: ¿Buenas tardes, que es lo que desea?

Juin: ¡INTERNET, por favor!

(Una larga y aburrida conversación donde yo, cabreado, le explico lo que necesito. Ella, cansada y cabreada, presiona el mute un par de veces para cagarse en mis antepasados en su idioma natal)

La Rusa: ¿Entonces, no ha tenido usted una linea de teléfono en su casa antes?

Juin: ¿En que parte de “la casa es nueva” necesita usted una traducción al ruso?

Un silencio de 5 segundos.

Juin: ¿Está usted ahí?

La Rusa ya más relajada después de insultarme y maldecir su mierda de trabajo durante 5 segundos: Pues que sepa que le voy a tener que cobrar 121,76 Euros.

Juin: Sí, lo sé.

La Rusa: Y que también tendrá que pagar una fianza de 150 euros que le devolveremos al año.

Claro. Como hay tanta gente que les pide una línea y luego contrata el servicio con otra compañía, nada mejor que una fianza para mantener la fidelidad.

Juin: Entonces, además de los 120 Euros…

La Rusa: 121,76 Euros.

Listilla de los cojones.

Juin: ¿Entonces, además de los 121 coma loquesea Euros, tengo que pagar 150 Euros, es decir, 270 y algo Euros?

La Rusa disfrutando con mi preocupación: Exactamente.

Juin: ¿Y cuanto tardarían en ponerme Internet en casa?

La Rusa: ¿Internet? ¿Pero quiere usted la línea para conectarse a Internet?

Juin: ¿¡¿ME ESTÁ USTED ESCUCHANDO?!?

Otra pausa, esta vez de 15 segundos. Cuando mi más lejano y antiguo antepasado estuvo bien cubierto de mierda la voz acaramelada de la Rusa volvió.

La Rusa con un tonillo de triunfo: Es mi deber informarle que no podemos garantizar que llegue la cobertura ADSL a su domicilio.

Juin: ¿COMO?

La Rusa: Lo que le cuento. Como no ha tenido linea de teléfono antes no sabremos si puede usted acceder a nuestro servicio de broadband hasta que no le demos de alta la linea. De todas formas, le podemos garantizar un modem de 56 Kas..

Empecé a tener desagradables flashbacks del oscuro pasado en el que, justo cuando estaba a punto de verle las tetas a una top model después de 5 horas de espera, mi madre descolgaba el teléfono.

Juin: Por favor, expliqueme esto. Tengo que pagar 271 boniatos y DESPUÉS de pagar, ustedes me dirán si conseguiré el servicio que quiero.

La Rusa: Exactamente.

¡Muy bien Juin! ¡Has llegado a la parte final del programa! Te hemos hecho comer mierda, te has bañado con cocodrilos, has aguantado escuchando un hilo musical casi una hora, te hemos rapado el pelo, te hemos despojado de toda dignidad, incluso has intentado recibir la señal de una red con una caja de pizza (risas del público). Ahora tienes que elegir… ¿La caja A, la caja B? ¡En una de ellas está el premio que quieres, en otra tenemos una boñiga de ñu!. (el público grita de forma mongólica y aleatoria “¡La A, la A! ¡No, la B! ¡AAAAAAAAAA! ¡BEEEEEEE!”).

Juin: Entonces no me interesa.

Y colgué. El público enmudeció, y de pronto me dí cuenta de que prefiero no tener conexión en casa y sufrir el mono en silencio que pagarles un puto duro a esta banda organizada de criminales.

Los primeros días fueron duros. Estuve incluso plantearme el cambiarme de casa, y eso me preocupó. Tengo conexión a Internet en el trabajo y tengo mucha libertad. No necesito una conexión en casa. No la necesito… ¡NO LA NECESITO!. Si que la necesito, mierda. Me tiemblan las manos sólo de pensarlo. Pero voy a ser fuerte. Lo superaré.

¡Felices fiestas, empachos y excesos varios para todos!

Fin de año: Diviértete o muere

Razonamiento lógico:

A: Es treinta y uno de diciembre, el último día del año.

B: A todos los treinta y unos de diciembre les sigue un uno de enero.

C: El uno de Enero es primer día del año nuevo.

Como A, B y C son ciertas, D es siempre cierto:

D: Tengo que emborracharse mucho, mucho, mucho.

Este razonamiento de aquí arriba es, a todas luces, perfecto. No porque sea un razonamiento demasiado bueno, si no porque:

“Cualquier razonamiento que lleve a la conclusión de que hay que emborracharse mucho, mucho, mucho es irrefutable, sin excepción”
(Teorema de Kolokov)

Sin embargo este otro razonamiento ya no está tan bien formulado.

Como A, B y C son ciertas:

E: En los sitios a los que voy a ir de fiesta es normal que me digan como tengo que vestir, normalmente me pedirán que vaya como un pingüino.

F: Es normal que me hagan comprar las consumiciones que voy a pedir por adelantado.

G: El desembolso que debo hacer para entrar a cualquier sitio va a superar lo que gasto normalmente en un mes de fiesta ininterrumpida.

En mi ciudad natal, donde he pasado todas las nocheviejas de mi vida sólo he estado en un cotillón. Quiero decir en mi favor que era joven (tenía 16 años) y necesitaba el dinero. Ese día tuve que sacar a un amigo a rastras de la fiesta y abrirle la puerta de su casa con sus llaves, me salieron unas ampollas como melones por culpa de los zapatos, odié y maldije a la madre del pinchadiscos por cada mierda de canción que nos vomitó encima y estuve a punto de volverme loco por culpa del puto traje incluso antes de entrar en la fiesta: Mi abuela y mi madre estaban tan orgullosas de verme, otra vez, vestido como un capullo (desde los 15 no me había dejado) que si no me dijeron un hectomillón de veces “que guapo que estás” no me lo dijeron ninguna.

Para el perfil de adolescente que yo gastaba en esos oscuros años de mi vida (jevi, rolero, soltero y hetero) los piropos, viniendo de una madre y o una abuela, son el peor insulto imaginable.

Al día siguiente la resaca de garrafón especial año nuevo fue la puntilla que necesitaba para jurarme a mi mismo que nunca más iria a un cotillón de nochevieja.

Pero entonces, ¿Que hacer? No soy el único que se ha planteado en mandar la fiesta de nochevieja a tomar por culo. Conozco gente que lo ha hecho, dejando claro que sus principios están por encima de sus ganas de fiesta. Pero yo tengo por principio no poner mis principios por encima de mis ganas de fiesta.

Y es que ser el único que no se emborracha de la cuadrilla para dar ejemplo no es ser un profeta. Es ser un martir. Y tampoco es lógico convertirte en un martir cuando tienes alternativas. Por ejemplo: Jesucristo podía convertir el agua en vino, multiplicar peces y resucitar gente. y tenía un viejo que no sólo era poderoso: Era omnipotente. Si hubiera querido podría haber fulminado a los soldados romanos que le capturaron con sus superpoderes, pero no quiso, se dejó torturar y murió. Luego esto a la Iglesia Católica le ha venido de perlas, porque ahora puede exigir a sus fieles cualquier cosa en nombre de Dios, ya que Chus murió sacrificado por ellos y no existe sacrificio mayor. Resumiendo, chantaje emocional.

Organizar tu propia fiesta o ir a una fiesta privada suele ser la mejor opción. Es algo que hemos estado haciendo unos cuantos años, pero este no tenemos el lugar físico donde hacerlo. Ir directamente a los bares que no cobran entrada es un problema porque suelen estar abarrotados y no es posible aguantar mucho tiempo dentro.

En conclusión: Me da que al final este fin de año me voy a ir de chufla con mi abuela y mi madre, que una vez pasada la adolescencia he descubierto que son unas señoras de lo más divertidas.

¡Un abrazo a todos!