Los primeros días en Dublin
Actualización: Le he puesto tildes al texto, ahora que tengo un teclado como Dios manda.
Empecé a escribir hace 2 semanas, hasta ahora no había tenido tiempo de terminarlo. Parte del texto lo he escrito con un pérfido teclado anglo-sajón. Tan grande es la maldad de estas gentes que no tienen un puto botón para las tildes, ni letra eñe así que no me culpéis por ello. Dios, que ganas de tener Internet en casa…
Llevo ya 4 días en Dublín. Después de múltiples empachos, abrazos y graves castigos a nuestros ya maltrechos hígados nos embarcamos en un vuelo matutino destino a la capital de la cerveza Guinness.
La verdad es que desde que llegué aquí la vida no me ha cambiado demasiado: Sigo todo el puto día conectado a Internet. Pero esta vez es distinto, ya que esta vez estoy buscando curro y no videos chorras, lo cual me quita remordimientos. Estamos Taltos, Equivalente y yo en una lujosa suite en el centro de la ciudad: Nuestra habitación mola tanto que hay 18 personas durmiendo en ella. Mi profundo sueño me impide disfrutar de las animadas noches en la habitación: Entre la música del bar de al lado y la música que generamos los roncadores de la habitación, los que tienen el sueño ligero disfrutan de animados conciertos de fusión tecno-ronquido.
Siempre que he compartido habitación con alguien me han reprendido por mis ronquidos. Todos menos mi hermano, con el que he compartido habitación durante toda mi vida: Él también es músico, aunque no de mi nivel.
Porque el nivel de ronquidos al que he llegado es realmente alto: Si uno no es un hijo puta, se preocupa por este tipo de cosas. No me gusta que mis compañeros no sean capaces de dormir por mi culpa. Para más inri, a mi no me despierta ni un mazazo en el estómago. Los ronquidos no me molestan. O eso creía.
Porque que equivocado estaba: Uno piensa que es bueno en algo, que no tiene igual. Te mueves en círculos amateurs, ganando todas las competiciones sin ningún tipo de oposición, hasta que te encuentras con un profesional. Si pagaran por roncar este hombre estaría el número uno el la lista Forges. Me despertó a las 4 de la mañana. Fui el último en hacerlo, todo sea dicho. Yo creo que nadie le intentó despertar porque daba MIEDO. Yo no sabía que se podía gritar y roncar a la vez.
La vida en el hostal es cíclica.
* Te levantas, sonriente y motivado por el sueño reparador que te han obsequiado los otros 17 inquilinos de la habitación, así como la noche anterior en el pub. Te pasas todo el día conectado en Internet buscando trabajo y piso. En cuanto te cansas vas a por algo de comer. Sigues buscando trabajo y piso. A la tarde, frustrado, entras a un pub y te agarras una manga. IR A *
Hemos hecho unos cuantos amigos por aquí, alemanes. También buscan trabajo. Uno de ellos se hace llamar Ghrogeha. Creo. Su nombre es impronunciable para nosotros. Ghrogeha es un tipo tranquilo en apariencia, que se transforma en Ghrogeha-Manoloca en cuanto se bebe un par de Guinness. Las chicas con las que baila Ghrogeha-Manoloca no saben si les están metiendo mano o se encuentran en el ojo de un huracán.
Sonrikolas es un economista con cara de informático. Se ríe constantemente. Es de esas personas que mosquean, porque nunca sabes si se esta riendo de ti o de tu cara. A este no le pasa nada cuando bebe, porque no bebe. Esto le sirve para reírse más de nosotros, ya que no es lo mismo beberse 10 zumitos de naranja que 10 pintas de Guinness. Se ríe mientras te emborrachas, cuando estas borracho y sobre todo, a la mañana siguiente. Inexplicablemente, me cae bien. Será que esta siempre de buen humor…
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Todo esto ya es agua pasada, vivo desde hace 2 semanas con una ucraniana, una armenia, una rusa y un gatito demoníaco que se bebe la leche de mi desayuno en cuanto me despisto un pelo. Empiezo a trabajar la semana que viene. Me voy a tener que mudar otra vez, porque mi actual vivienda me queda muy lejos de mi puesto de trabajo. Ayer encontré mi nueva casa, aun no conozco a mis nuevos compañeros, actualmente el vecindario y mi vivienda están a medio construir. Se supone que la semana que viene me podré mover ahí. Más información en cuanto tenga una vida más o menos rutinaria y un acceso a Internet en mi habitación.
Nos vemos!
