Cuando vi la película Gente Pez creo que estaba en el local con mis amigos donostiarras. La película gira en torno a una casa en la que viven, o malviven, según lo mires, estudiantes y otras clases de maleantes. Cuando acabó la película la gente que no había tenido la suerte de vivir en un piso por su cuenta comentaba:
Fumeta1: Juas, que divertida. ¡Que imaginación tiene Mauro Entrialgo! ¿Como se le han podido ocurrir tantas locuras?
Fumeta2: Joder, que cerdo estaba el piso. Se han pasado, no es creible que nadie viva así.
Fumeta1: Y menudo colgado de compañero de piso, ¿que no? No existe gente tan asocial como el Edorta, o tan borracho como el inglés.
La gente que por el contrario había pasado por la experiencia de compartir piso estaba asustada: Parecía que los guionistas hubieran puesto cámaras grabando dentro de nuestras casas: Esta película puede parecer exagerada, pero la realidad supera la ficción. Rememoremos viejas leyendas, grandes momentos y olvidables episodios de nuestras vidas. Rememoremos la vida del estudiante.
El primer año: Sintiendo el peso de la historia
Llegué a un piso de estudiantes ocupando una habitación que había quedado libre. Esto no era nada nuevo ya, llevaba pasando desde tiempos inmemoriales.
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ATENCION, PROPIETARIOS DE VIVIENDAS A RENTAR:
Si tiene usted un piso de mierda que no tiene ganas de arreglar, alquileselo a unos estudiantes. Pueden ser sucios e irrespetuosos con la vecindad, pero… ¿Que importa? Además, puede ser que le eviten el trabajo de realquilarlo, ya que son como ratas: Hay muchas y son indistinguibles. Usted puede notar que falta alguno al empezar el curso, pero tendrá otro distinto ocupando su lugar. ¡Son todo ventajas!
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Viviendo ahí estaban Olaf y China. A China le conocía de Donosti, ya que era novia de un conocido mio. A Olaf le conocí en la universidad, por pura casualidad ya que no se dejaba ver mucho por ahí. Sólo iba para encontrarse con sus amigos y organizar quinitos matutinos, una sana costumbre que consistía en beberse unos cuantos hectolitros de kalimotxo para desayunar.
Yo tenía mucho que aprender. Algo que no he llegado a aprender aún es a NUNCA hay que andar descalzo en un piso de estudiantes, pero por ejemplo si que aprendí a hacer la compra como dios manda. Olaf se ofreció gustoso a instruirme, el era ya todo un maestro.
Por supuesto que aprendí el valor nutritivo/económico de la pasta y el arroz, las bondades de las latas de fabada, a completar mi dieta con barritas de merluza (que también hay que comer pescado) y a comprar huevos, que vienen dentro de unos óvalos de color marrón claro. Pero todo esto es básico, el conocimiento de Olaf era mucho mayor
Eroski tenía una oferta en yogures (que eliminaron por gente como Olaf) que decía lo siguiente:
“Los yogures que caduquen antes de 7 días… ¡Te los regalamos!”
Olaf: Bien pequeño saltamontes, los yogures son caros, así que hay que buscar yogures que estén a punto de caducar.
Juin: No hay ninguno, oh maestro. Las pérfidas dependientes del supermercado los habrán retirado para que no les regañen sus superiores, o se nos habrá adelantado algún otro hambriento estudiante o alguna octogenaria madrugadora.
Olaf: Te equivocas, mi inexperto amigo. Mira al final de la balda. Los yogures que están más cerca de caducar siempre están situados más a mano. Si cambias el orden de los yogures, dentro de unos días recogerás lo que sembraste, y podrás cenar 5 yogures todos los días.
Su política respecto al alimento era claramente de ahorro (ya que había que comprar kalimotxo y comics, bienes de mayor necesidad), pero hubo una vez que me sorprendió y recibí una valiosa lección.
Juin: Oh maestro, ¿que hace comprando papel de culo marca Scottex? ¡Este otro es claramente más barato!
Olaf: Esto se lo tendrás que decir al siguiente estudiante que venga a vivir contigo, amigo mio. Puedes ahorrar comprando la pasta más barata, ahorrar en fabada, pan de molde, comprar cerdo en vez de ternera… Pero JAMAS ahorres en papel de culo. El papel de culo genérico es como lija, y frotar el ano con lija suele traer incomodidades. He dicho.
Y compramos Scottex, además de 10 litros de vino y 10 de pepsi.
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