Un nuevo trabajo (1)

Enero 22nd, 2009

1.

Victor andaba a paso por una céntrica avenida de la ciudad. Había pasado cientos de veces por ahí, pero nunca tan temprano. Intentaba atajar entre la multitud de disfraces: las corbatas, monos azules y vestidos ajustados de secretaria. Los disfraces parecían tener más vida que sus pálidos y somnolientos huéspedes, parecían arrastrarles a sus puestos de trabajo, en una rutina que se repetía todas las mañanas.

Victor también iba dentro de un bonito disfraz de competente profesional acorbatado. Era su primera vez, y no lo llevaba nada bien. “Esto es lo que voy a ser yo: Otro robot más de camino al trabajo todas las mañanas. Luego me emborracharé hasta la inconsciencia los fines de semana para olvidar mi fracaso. Mierda de vida.” En esto pensaba Victor. En esto y en muchas otras cosas que se le agolpaban en la cabeza.

Pero no quería llegar tarde a la entrevista. Necesitaba ese trabajo.

En la universidad donde había trabajado durante tanto tiempo se había acabado la financiación. Usando la crisis como excusa, el presidente había recortado el presupuesto de la universidad publica, en nombre del progreso, la competitividad y el sagrado libre mercado, amén. También lo hacía, aunque esto no lo dijo en la rueda de prensa, por sus amiguetes empresarios, ansiosos por montar universidades privadas donde sólo se educarían ciudadanos de bien, con la apropiada cantidad de ceros en la cuenta corriente.

Se formó un pequeño atasco de peatones por culpa de unas obras en medio de la calzada. La masa de disfraces se condensó. Las ojerosas caras de los huéspedes apenas movieron un músculo. Emparedado entre una corbata y un mono de albañil, Victor pensaba en las razones de su desempleo.

Su laboratorio era el que usaba el equipo más caro y la linea de investigación demasiado teórica para dar resultados inmediatos. “Todos eramos capaces de resolver ecuaciones diferenciales, pero ninguno de nosotros se paró a sumar dos más dos y deducir esta obviedad. Que estúpido me siento” pensó mientras adelantaba a dos turistas madrugadores.

Además, el catedrático jefe su departamento no despertaba muchas simpatías en el campus. Tenía todas las cualidades para caer mal. Era inteligente, arrogante y nunca le gustó lamer culos. Nunca sonreía, a no ser que fuera socarronamente y de medio lado. Tampoco era muy popular entre el alumnado, que se quejaba a menudo del alto nivel de exigencia de sus clases.

El catedrático reunió a Victor y los los cinco becarios que trabajaban con él. Las únicas palabras que recordaba eran “Nos han retirado la financiación”. Pero eso no le importaba. Si hubiera entrado por la puerta un unicornio rosa bailando un tango con un dromedario borracho no habría sido tan impactante como ver las lágrimas del catedrático rodando por sus mejillas. El profesor tenía una imagen de intelectual era tan perfecta que nunca había considerado que pudiera tener glándulas lacrimales funcionales.

Victor se había hipotecado por muchísimos años (más de los que quería recordar), cometiendo el mayor error financiero de su vida. Nunca había prestado mucha atención al dinero, siempre había estado demasiado ocupado. Pero últimamente, entre entrevista y entrevista, se había acostumbrado a leer la prensa económica. Quería entender lo que estaba pasando.

“Es gracioso” pensó Victor con amargura: “Hace unos años, cuando firmé la hipoteca, ni siquiera sabía que existía el Euribor. Ni yo ni nadie. Ahora hablamos todos del patrón oro, de la FED, el banco central y de los hedge funds como si fueramos brokers”. Aceleró el paso para colarse en por un hueco que se abrió entre la multitud “¡Joder, ni siquiera sabía lo que era un broker antes de todo esto!”.

No iba a encontrar trabajo en la universidad ahora que estaban recortando personal y apena había trabajo para matemáticos teóricos en el mundo de la empresa. “Se requiere matemático competente, para novedoso puesto de trabajo en dinámica y competitiva corporación. Imprescindible buena presencia.”, decía el anuncio. Amaba las matemáticas. Las matemáticas eran bellas, exactas, encajaban. No como este mundo caótico e irracional.

Llegó por fin la entrada. Estaba en el mismo centro de la ciudad, la clase de edificio aburrido que nunca atrae la atención. Detuvo su acelerada marcha unos momentos para secarse el sudor de las manos y respirar hondo…

2.

Al cruzar la puerta, le sorprendió la decoración hall. Moderno y sencillo, con mucho blanco salpicado de puntuales detalles de colores vivos. Una secretaria le recibió enseñándole su blancos dientes, en una simulación casi perfecta de una sonrisa sincera. Se notaba que era una profesional, la sonrisa que le ofreció no sólo parecía natural por la relajación de la boca y la posición correcta de la mandíbula, sus ojos también sonreian. Era una sonrisa corporativa, patrocinada. A Victor no le gustaban las sonrisas falsas.

- ¡Hola! ¿En qué puedo ayudarte?

- Si, hola, eh… Buenos días señorita. Eh… Tenía una cita con el señor Alex Varela, director de Recursos Humanos de Infuture.

- ¡Genial! ¿Tienes el carné de identidad?

Se lo había olvidado en casa. Maldiciendo, buscó algún otro documento en la cartera.

- ¿Servirá el de la universidad?

La secretaria le miró divertida y contestó soltando una risita.

- ¡Claro, no te preocupes! Infuture es como una universidad, verás como el ambiente te recuerda muchísimo a tu viejo departamento. Pasa por aquí, Alex te está esperando.

Victor siguió las indicaciones de la secretaria mientras pensaba en la conversación que acababa de tener.

“¿Qué sabe ella de mi anterior trabajo?”

Un trabajo interesante

Diciembre 26th, 2008

Cada vez hay más pubs irlandeses por todo el mundo, pero muy pocos se parecen a los que hay en Irlanda. La madera, la publicidad de Guinness de los años 50 y estanterías con libros antiguos son fáciles de montar, pero siempre que estoy en España y me meto en un irlandés siento que estoy en un pub hecho de plástico. ¿Será por la calidad de la cerveza? ¿La distribución de las mesas? ¿A lo mejor soy un jodido snob?

Puede ser que la experiencia sea tan diferente por el clima Irlandés. Entrar en un pub en Dublin significa escapar del frio y la lluvia a entrar en un aclimatado paraíso de madera donde el nectar y la ambrosía toman forma de deliciosa cerveza negra y grasientas raciones de patatas fritas.

En uno de estos pubs fue donde Sam nos contó en que consistía su trabajo antes de llegar a Dublín, cuando vivía en Hungría. En la mesa nos sentábamos todos trabajadores del sector tecnológico, nos conocíamos de hace poco. Eramos todos de distintas partes de Europa, pero las anécdotas profesionales de un trabajador del sector acostumbran a ser parecidas.

- ¿Os he contado esa vez que se me derramó el café en el teclado? ¡Guau, que movida! Estuvimos hablando en la oficina sobre ello durante meses.

- Pues yo una vez trabajé en un sitio donde todo el mundo programaba en Visual Basic 6 y utilizaba Source Safe para control de código. Todavía tengo pesadillas.

- El otro día mi jefe me pidió que le ayudara a quitar los virus de su PC y me quedé hasta las 10 de la noche. ¡Ja! ¡El pobrecito no sabe distinguir un ordenador de una tostadora! Menudo pringado.

Pero las anécdotas de Sam eran diferentes.

- Un día estaba programando en la oficina y una chica desnuda se tropezó con unos cables. El consolador que llevaba en la mano salió volando, abofeteando la cara de un consultor senior. Menos mal que el consolador no estaba usado.

Trabajar en la industria del porno da un montón de anécdotas para contar. También, como es lógico, cuando Sam nos lo contó, nos vinieron muchas preguntas a la cabeza.

- ¿Cómo consigo un trabajo así?

- ¿Dónde hay que echar el currículum?

- ¿Pagan en especias?

- Yo hago los midis más cutres de internet. ¿Me contratarían para hacer la música?

Sam nos miró con hastío, dando a entender que no era la primera vez que alguien reaccionaba así cuando contaba su pequeño secreto.

- Cambiemos de tema. Tenemos tiempo para que os conte por que me fui de ahí y por que vosotros en realidad no quereis ir allá.

Compiladores y Andamios (El piso de estudiantes 4)

Mayo 20th, 2008

Un día indeterminado en el piso de estudiantes, a una hora indeterminada.

Me levanté de la cama con una suave resaca. Me sentía con fuerzas y motivado para volver a ser un hombre de provecho. Entré al cuarto de mi compañero de piso Fiu y le dije:

- ¡Que bien me lo estoy pasando celebrando el fin los exámenes de Febrero! Aun así, creo que ya es hora de volver a aparecer por clase. ¿Qué opinas?

Había sorpresa en los vidriosos ojos de Fiu - Ya te digo, no sería mala idea. ¿Que hora es? - Dijo.

- Ni idea. ¿Que día de la semana es?

- Espera que miro en internet - Cerró Fiu la ventana del videojuego al que estaba jugando y por acto reflejo abrió el emule - ¡Rayos y retrúecanos, se ha bajado el último capítulo de South Park!

- ¡PONLO YA! ¡AHORA! ¡Voy al frigorífico a por vino y cocacola!

Unas horas más tarde

Un relámpago de duda cruzó mi mente - ¿Oye Fiu, que estaba diciendo yo antes sobre Febrero y los exámenes?

- Hmm… No recuerdo muy bien… Ah, si. ¿Que te lo estabas pasando chachi ahora que han acabado?

- ¡Exacto! Que sería de mi sin tu portentosa memoria, amigo mio.

- Ya te digo. Si es que eres un desastre.


Unos días más tarde, en algún momento de la tarde.

- ¡Qué bien me lo estoy pasando celebrando fin de exámenes! ¿Me pregunto si ya será Marzo?

- El otro día miré en el periódico en un bar, creo recordar que era de Abril.

- ¡Imposible! Seguro que era un periódico del año pasado. Estás todo el día borracho, como te vas a enterar de esas cosas.

Fiu se indignó - ¡Pero como van a tener un periódico del año pasado en un bar! ¿Quieres apostarte una litrona a que estamos Abril? - El problema no era el comprar la litrona, era bajar a la tienda.

Estaba seguro de que no podía perder. ¿Cómo podían los días tan pasar tan rápido? Teníamos que estar en Marzo, tal vez en finales de Febrero.

- Acepto la apuesta. Venga, mira en el calendario del ordenador.

- De acuerdo, espera que miro el emule… ¡Centellitas, acaba de bajarse lo último de Lost! - Exclamó Fiu.

Se me iluminó la cara. - ¿En serio? ¡Espera que bajo a por…! - Pero entonces caí en la cuenta de la sucia maniobra. ¡Ja! No iba a picar tan fácilmente - Espera, si gano tendrás que bajar tú a por las litronas. No cambies de tema y mira la fecha.

Abrió Fiu el calendario. Se le contrajo el gesto plácido a un rictus de horror y me miró muy serio. - Tu ganas, tenías razón. No estamos en Abril.

- ¡Ja! ¡Lo sabía! ¿Qué día es hoy? - Dije sonriente, disfrutando de mi victoria.

- 15 de Mayo. Los exámenes empiezan en dos semanas.


26 de Mayo, 2:37 PM con 21 segundos y 4 milésimas de segundo

Vivíamos en un quinto piso, a la misma altura de la campana de la iglesia. Mi habitación tenía un pequeño balcón que daba a la plaza. Vivir a la altura de la campana de una iglesia no es algo divertido, sobre todo cuando la monja que tiraba de la cuerda para hacerla sonar era conocida en el barrio como Sor Senager. Su devoción y su santidad eran virtudes sólo eclipsadas por sus enormes biceps, que no dudaba en usar con vigor cada vez que había que llamar a misa. Los domingos era cuando de verdad se empleaba a fondo, hasta el punto de levantarnos a todos los pecadores resacosos que no habíamos dormido ni cuatro horas y que ni sabíamos que había dos cochinas tandas de misa todas la mañanas. Hubo un día que me planteé donar a la parroquia, en un alarde de generosidad cristiana, unos “buscas” para que fueran repartidos entre los cuatro feligreses de la tercera edad para ahorrarle trabajo a la adorable monjita culturista.

Asistir a clase con regularidad siempre fue una tarea titánica para mi. A veces había asignaturas que me gustaban, como la que estaba estudiando en ese momento: Compiladores. El profesor era buena gente y se explicaba bien, el primer semestre fui a casi todas sus clases. Incluso alguna vez hice un amago de tomar apuntes. Pero claro, el segundo semestre estaba a punto de acabar y tocaba la parte de las “gramáticas formales”. Quedaban cuatro días para el examen y yo aún estaba intentando entender el título. “¿Gramática? ¿Pero no estaba yo estudiando una carrera de ciencias?”

Para ahorrar tiempo decidí pasar de la teoría y aprender la mecánica de los ejercicios por el método Harry Potter (consiste en no intentar entender nada asumiendo que la teoría es magia). Había aprobado varias asignaturas gracias este método, pero esta ponía a prueba mis límites y mi cordura. Para que nos entendamos, los ejercicios tenían esta pinta.

\begin{displaymath}S\rightarrow SS\vert aSb\vert bSa\vert ab\vert ba\end{displaymath}


\begin{eqnarray*}G_1 &:& \begin{array}[t]{rcl}S &\rightarrow& \mbox{\it nil\/}......it nil\/}\vert A \\A &\rightarrow& cAd\vert cd\end{array}\end{eqnarray*}


\begin{eqnarray*}S &\rightarrow& aB\vert ba \\A &\rightarrow& a\vert aS\vert bAA \\B &\rightarrow& b\vert bS\vert aBB\end{eqnarray*}



La primera señal de alarma fue cuando empecé a hablar solo.

- Son todo letras. Ni un sólo número. Cálculos con letras. ¿Que locura es esta? ¿Por qué los apuntes fotocopiados no explican nada? Espera, esto se tiene que hacer sustituyendo las S con las A y derivando las B. No, no tiene sentido. A ver, aquí hay un ejercicio resuelto. Veamos. No, esto no concuerda con mi teoría. ¿Y si fuera B con S? El tipo al que le fotocopiado los apuntes seguro que es un inútil ¿Y si está mal calculado?


26 de Mayo, 7:21 PM con 12 segundos y 243 milésimas de segundo

- Si dejo de pensar y dejo fluir la energía directamente del cosmos a mi mano igual doy con el resultado… El Tao de los Compiladores, sí, el Tao. El Tao es inefable e indescripble… Esta curva sigmoidea que he calculado aquí creo que no tiene nada que ver con la asignatura, pero puede servirme para invertir en bolsa, la voy a guardar a parte. Todos los patrones me llevan al número 23. ¿Que significará? Teniendo el cuenta la teoría de los múltiples universos, tiene que existir un universo paralelo en el que queden dos meses para el exámen y aun pueda ir a clase. ¿Habrá alguna forma de ir ahí? Bah, pero seguro que me tiro un mes y 3 semanas de fiesta si lo consigo, para que intentarlo.

Lo que hizo que de verdad me asustara fue ver a un tipo vestido de amarillo fosforito gesticulando detrás de la ventana. Me miraba y giraba la muñeca imitando el movimiento de abrir el pomo.

Era simplemente imposible llegar hasta el balcón de mi cuarto. Sólo podía haber una explicación: Estaba alucinando. El esfuerzo de estos exámenes había acabado por trastocar la frágil química de mi cerebro. Cerré los ojos y me los froté con fuerza. Al girar mi cabeza hacia la ventana el hombre no sólo seguía ahí, además parecía cabreado. Golpeaba la ventana con fuerza, gritando:

- ¡Chaval, hostia! ¡Abre la ventana!

Es jodido aceptar que uno es paranoide, pero la evidencia era innegable. No había forma humana de que alguien llegara a el balcón del quinto sin ser un portentoso atleta, y el producto de mi mente que había materializado detrás de mi ventana tenía una curva de la felicidad que más bien parecía una chicane. Decidí tratarle con amabilidad “ya puestos, mejor es tener un amigo imaginario que un señor cabreado imaginario”. Tomé aire, abrí la puerta del balcón y me dispuse a enfrentarme a mi nueva realidad.

- Joder, ya era hora. ¿No tendrás un pedazo de cartón, unos folios o algo similar?

¿Para qué querría una alucinación un cartón? Bueno, pensé, un delirio paranoide no tiene porque tener lógica. Le di la parte de los apuntes con los patrones para invertir en bolsa, aún era muy joven para arruinarme.

- Esto tampoco puede ser muy grave - murmuré algo más animado - no me ha pedido que queme cosas ni que vaya a la cocina a por un cuchillo, ni…

- Oye chaval, ¿que te pasa? Has tardado mucho en abrirme, estás hablando sólo y tienes muy mala cara. Además, aquí dentro huele a Ligre, deberías ventilar esto más a menudo. También podrías salir fuera a tomar algo, hace un solecito cojonudo.

Vaya, así que era eso. Mi subconsciente contándome en forma de alucinación lo que de verdad me apetecía hacer.

- No puedo, tengo un exámen en cuatro días.

Entonces me di cuenta de que mi alucinación estaba montando un andamio.

- ¿Cómo lo llevas? - Dijo el obrero mientras usaba los folios como tope para no joderme el techo de la terraza -

- Pues bastante mal, pero aún me queda tiempo. Espero.

- Jajajaja, no te preocupes chaval. ¡Hay trabajo de sobra! Deja de estudiar y te vienes a currar aquí abajo ahora mismo, que andamos faltos de personal. - Bromeó - ¿No sabías que ibamos a arreglar la fachada? Dos meses vamos a tardar.

Me asomé a la terraza y vi a otro operario abajo comiéndose un bocata de tortilla. El andamio subía inacabado por la fachada hasta mi cuarto. ¡Era verdad! No estaba loco y un resplandeciente sol brillaba en el cielo. Mientras disfrutaba de mi reencontrada cordura, el obrero había acabado de montar el invento y subía por él hasta el siguiente piso.

- Bueno chaval, que tengas suerte. - Dijo mientras escalaba - ¡Y baja a tomarte algo, que buena falta te hace!.

¡Ah, que gloriosa casualidad!. Me di cuenta de que ese hombre sencillo era una señal. Ahora mismo dejaría de estudiar y bajaría a tomarme algo. Que más daba el exámen, era primavera y el sol brillaba con fuerza, ya estudiaría durante… el verano, cuando son todas las fiestas, cuando llega el buen tiempo de verdad y cuando está todo el mundo en la playa.

Me senté en la silla y me sumergí en mi infierno de letras y cálculos incomprensibles cuando me di cuenta de que ya no tenía luz natural. La tela verde del andamio iba a ser mi paisaje durante toda la jornada de exámenes.

Dedicado a todos los que estais de exámenes. ¡Ánimo! Cuando sintais que os fallan las fuerzas y que no quereis seguir estudiando pensad lo siguiente: Cuando acabeis la carrera vuestra vida se volverá una puta mierda 12 meses al año y no sólo 3 como os pasa ahora. De nada.

Un contrato con el diablo

Abril 7th, 2008

El otro día Dios se bajó al infierno para charlar un rato con Satán.

Satan: ¡Dios mio, que sorpresa! Pasa a la salita y ponte cómodo. ¿Una tapita de azufre en almibar? ¿Qué tal en el paraiso, todo bien?

Dios: Sí, lo de siempre. ¿Y por aquí como va la cosa?

Satan: Bah, esto es un infierno.

Dios: El humor no es lo tuyo Satan. Desde que empezó la eternidad llevas haciendo el mismo chiste malo.

Satan: Si hiciera chistes buenos no sería el mal personificado, ¿no crees?. Esto me recuerda que los chistes malos son cada vez más populares entre mis torturadores. Encontramos hace un tiempo unos videos de un programa antiguo procedente de España: “No te rias que es peor”. Un par de horitas Marianico el Corto, otra de Paco Aguilar y no falla: los reos nos suplican que les volvamos a poner las astillas debajo de las uñas y les echemos dentro de la caldera.

Dios: Fascinante.

Satan: Como te digo, es mano de santo. Bueno, más bien mano de hereje, tú ya me entiendes.

Dios: ¿Y dónde encontrasteis ese engendro infernal? Ya no lo emiten en televisión.

Satan: En internet, claro. La informática avanza a pasos de gigante.

Dios: Calla calla, no me hables de informática. La cantidad de blasfemias, odio y frustración que han causado esas máquinas, me cuesta creer que no las inventaras tú.

Satan: Y que lo digas. Cuando vi el invento funcionando por primera vez casi me muero de la envidia.

Dios: Mira, ya sé que soy todo bondad y amor, pero espero que ese tal Babbage, el padre de la informática, esté siendo torturado sin piedad por empezar todo esto.

Satán: Descuida, mis chicos le tienen picando visual basic 6 desde que llegó aquí.

Dios: Terrible. Bueno, al grano. He venido para hablarte de un alma en concreto, un tal Gluocecilio Gutierrez. Tengo su archivo aquí. No es que el tipo fuera un santo, pero para como está la cosa hoy en día, no lo hizo nada mal. El informe dice que no era mala persona…

Satan: Ya, pero firmó un contrato en el que me vendía su alma.

Dios: ¡Por el amor de Yo! ¿En serio que siguen cayendo en esa trampa? Con la de películas que se han hecho… ¿Que le ofreciste que le pudiera tentar? ¿Mujeres tal vez?

Satan: No, para nada. Murió virgen y soltero.

Dios: ¡Un célibe! Entonces era puro y casto.

Satan: En realidad Gluocecilio no llegó a conocer a más féminas que su madre y la vecina del tercero cuando la espiaba por la ventana. El chaval no se comía una rosca.

Dios: Entonces supongo que lo que te pidió fueron riquezas.

Satan: La verdad es que no le habrían venido mal, porque el chaval nunca pasó de mileurista. Murió pobre.

Dios: ¡Un asceta! Seguro que además era frugal en sus comidas.

Satan: Yo diría más bien que comía como un cerdo y estaba como un balón de playa.

Dios: Bueno, comer en exceso tampoco es que sea un pecado muy grave. Aunque ahora que lo pienso… ¿No era la Gula uno de los siete pecados capitales? Buf, vete a saber que me había fumado cuando se los dicté a Moises. Pero claro, a ver quien es el guapo que baja ahora ahí y lo comenta sin quedar mal. Tengo una reputación de Dios todopoderoso que mantener. Pero me voy otra vez por las ramas, al tema: ¿Qué le ofreciste a Gluocecilio a cambio de su alma?

Satan: ¿Pero tú no eras omnisciente? ¿Qué sentido tiene que me preguntes esto?

Dios: Hazme el favor de no venirme con tonterías y contármelo de una vez. ¡Me tienes en ascuas!

Satan: Vale, te lo cuento: A cambio de su alma no le dimos más que un donut.

Dios: ¿Un donut? ¿En serio que fue un contrato válido? Para que sea válido el firmante tiene que haberlo leido, ya lo sabes.

Satan: Por supuesto, hizo click en la casilla que decía “He leido y entiendo los términos del contrato de licencia”. Los contratos electrónicos de venta de almas no tienen el mismo glamour que los papiros con los bordes quemados, pero con caracteres góticos, fondo negro y algo de animación flash quedan bastante resultones.

Dios: …

Satan: Insisto, la informática avanza a pasos de gigante. Hicimos una aplicación sencillita para Facebook que leía bien claro: ¡Vende tu alma y serás el más gótico de Facebook. Un donut digital de regalo! Siguiente, siguiente, aceptar contrato y siguiente. La aplicación manda un mensaje a todos los amigos del usuario diciendo “¡Gluocecilio Gutierrez ha vendido su alma al demonio por un donut digital! ¿Quieres hacerlo tú?”

Dios: ¿Cómo se os ocurrio una idea semejante?

Se me ocurrió al leer la política de privacidad de Facebook. A los que montaron este tinglado cuando lleguen aquí abajo en vez de torturarles, les daré un abrazo y un trabajo, porque la idea detrás de todo esto es de una genialidad maligna que me hace parecer un aficionado: “Capitalizar la Amistad”. Brr, se me ponen los pelos como escarpias del gusto. Gluocecilio no es el único que nos ha vendido su alma por este nuevo método, hay miles de ellos. Este es el primero en morirse.

Dios: ¿Sabes que te digo? A pesar de que soy todo bondad y amor, que se jodan Gluocecilio y todos los que vengan detrás de él. Por gilipollas.

Hasta aquí el humor, ahora viene la parte seria. El último enlace no tiene desperdicio. Es muy bueno, pero también muy largo, así que voy a traducir la parte final. Son extractos de la política de privacidad de Facebook. El texto sugiere que se sustituya donde ponga “Facebook” por “Gran Hermano”, más que nada para echar unas risas.

1. Te vamos a hacer publicidad

“Cuando usas Facebook, puedes crear tu perfil personalizado, crear relaciones, mandar mensajes, hacer búsquedas, formar grupos, organizar eventos, añadir aplicaciones y transmitir información a través de diversos canales. Nosotros recogemos esta información para ofrecerte servicios y ofertas personalizadas.”

2. No puedes borrar nada

“Cuando actualizas información, mantendreemos una copia de seguridad por un tiempo razonable para que puedas volver a la anterior copia”

3. Cualquiera puede ver tus confesiones íntimas

“… no podemos ni vamos a garantizar que su contenido de usuario vaya a ser visto por personas no autorizadas. No somos responsables de la superación o hackeo de las medidas de seguridad y privacidad de la página. Usted entiende y acepta que, incluso después de borrados, su contenido se puede mantener visible si otros usuarios han cacheado o archivado el mismo”

4. Nuestro perfil de marketing será imbatible (esta se trae tela)

Facebook también puede recoger información sobre usted a través de otras fuentes, como periódicos, blogs, servicios de mensajería instantánea y otros usuarios del servicio de Facebook a través de su uso (por ejemplo, tags en las fotos), para poder ofrecerle información más útil y una experiencia más personalizada”

5. “Opt-out”* no quiere decir “opt-out”

“Facebook se reserva el derecho de mandarle notificaciones sobre su cuenta, incluso si usted hace opt-out de todas las notificaciones de email voluntarias”

6. La CIA puede mirar tus cosas cuando le apetezca

“Usando Facebook, está usted consintiendo tener su información personal transferida y procesada por los Estados Unidos … Podemos ser requeridos a revelar información personal en caso de petición legal, como órdenes de registro, o en corcondancia con la ley. No revelaremos información hasta que no estemos completamente seguros de que las demandas son legítimas y legales. Además, podremos compartir información de cuenta u otra información si creemos que es necesario para cumplir con la ley, para proteger nuestros intereses o propiedad, para prevenir fraude u otras actividades ilegales perpetradas a través de Facebook o usando el nombre de Facebook, o para evitar daño físico inminente. Esto puede incluir compartir información con otras compañías, abogados, agentes o agencias gubernamentales.”

* No he encontrado una traducción al español de opt-out. Significa evitar ser contactado para ser objeto de publicidad, ya sea telemarketing, email, ofertas de bancos…

Mi adicción

Marzo 10th, 2008

Todo empezó de una forma bastante inocente. Empecé a pensar en fiestas muy de vez en cuando para romper el hielo. Inevitablemente, una cosa llevó a la otra y muy pronto empecé a ser algo más que “un filósofo de bar”.

Empecé a pensar a solas, para “relajarme”. Eso es lo que me decía a mi mismo, aunque en el fondo sabía que no era cierto. Pensar se volvía cada vez más y más importante para mi, hasta que llegué a un punto en el que pensaba continuamente y a todas horas.

Empecé a pensar en el trabajo. Yo sabía que pensar en el trabajo no es nada recomendable, pero no podía controlarme.

Evitaba a mis compañeros de trabajo a la hora del almuerzo para leer a Kafka y Thoreau. Después solía volver a la oficina, mareado y confuso, preguntando, “¿Qué estamos haciendo aquí? ¿Qué sentido tiene esto?.”

Las cosas tampoco iban demasiado bien en casa. Una tarde apagué la tele y le pregunté a mi mujer sobre el sentido de la vida. Esa noche ella se fué a dormir a casa de su madre.

Me forjé una reputación de pensador intenso. Un día mi jefe me llamó a su despacho. “Juin, me caes bien, y me duele decir esto, pero tu hábito de pensar se ha convertido en un problema serio. Si no dejas de pensar en el trabajo, tendrás que buscarte otro”. Esta conversación me dio mucho que pensar.

Volví pronto a casa después de la conversación con el jefe. “Cariño, ” Confesé, “He estado pensando…”

“Sé que has estado pensando.” dijo ella. “¡Por eso quiero el divorcio!.”

“Pero cariño, no es un problema tan serio.”

“Es muy serio” dijo ella tembĺándole el labio inferior. “Piensas tanto como los profesores de universidad, y los profesores de universidad no ganan un puto duro. Por lo tanto si sigues pensando tanto… ¡Nos quedaremos sin dinero!”

“Ese es un silogismo defectuoso” Dije alterado, y ella empezó a llorar. No podía soportarlo más. “¡Me voy a la biblioteca!” Grité con rabia mientras daba un portazo.

 

Me dirigía a la biblioteca con ganas de leer a Nietzsche. Aparqué dando un frenazo y corrí hasta las grandes puertas de cristal… No se abrieron. La biblioteca estaba cerrada.

 

A día de hoy, sigo creyendo que una fuerza superior estaba velando por mi esa noche.

 

Caía en la acera destrozado y sollozando, mis manos deslizándose por el frio cristal, suplicando unas palabras de Zaratustra, cuando un poster llamó mi atención: “¿Pensar demasiado está arruinando tu vida?”. Supongo que muchos reconocereis esa frase. Es la estandar de los posters de Pensadores Anónimos.

 

A los que debo ser lo que soy hoy en día: un pensador en rehabilitación. Nunca falto a ninguna reunión de PA. En cada reunión vemos películas no educacionales; la semana pasada sin ir más lejos vimos “Una rubia muy legal”. También compartimos experiencias y consejos sobre como conseguimos no pensar desde la anterior reunión.

 

Conservo mi trabajo y las cosas están mucho mejor ahora en casa. La vida es mucho más… fácil desde que dejé de pensar.

 

Aunque me he propuesto hacer contenido original en esta página, este texto no es mio, es una traducción del inglés (con unas pocas modificaciones) que he hecho de otro texto que estaba pidiéndome a gritos una traducción urgente al español. Lo he encontrado con la herramienta StumbleUpon, una maravilla que no os podeis perder a nada que sepais un poquito de inglés.